( Cartas, cuadros y leyendas de las Cortes, etapa 4 )
 

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Número 4 - 005


Primera de Yorelia de Winter y Manzanares,
Marquesa del férreo camino
a S.A.D. Manuela de Montespan,
Duquesa de Montespan


Ay, Manuela,

Cuánto tiempo sin ponerme a dictar...

Mi asistente creía que le había despedido de tanto tiempo como le he tenido inactivo. Bueno, inactivo de escribir correspondencia... ya me he ocupado yo de que esté activo para otras cosas... Bueno, que la vida de mis empleados no es cuestión de interés.

Manolita me voy. Lo he decidido.

Entre las temperaturas que está alcanzando la finca, la cantidad de trabajo que tengo dando órdenes al servicio, y que mi marido se va, he decidido ausentarme yo también. Dejo a Mrs. Denvers a cargo de todo.

Mi marido tiene que ausentarse por motivos de trabajo, y yo sola aquí no hago nada, así que he decidido cuidar mi jardín yo sola. Te cuento:

Con las temperaturas que está alcanzando la zona, el jardín lo tengo sequito sequito. El jardinero que tenía que cuidarlo no cumple y nadie quiere hacerse cargo de mi jardín, así que voy a  encargarme yo misma de sus cuidados, con estos deditos que me dio la naturaleza. Unos buenos dedos apañan mejor que cualquier herramienta, pues lo hacen todo con mucho mas amor y con mas delicadeza. Me he replanteado lo que en él se cultiva, y me he decidido por un árbol escasísimo para el rincón donde suelo sentarme a leer, ya sabes, mi rincón más íntimo. Y resulta que ese árbol, un ciruelo de generosas proporciones, un prunus magnificum, lo cultivan en el país donde se fraguó nuestra civilización, nuestra cultura y –también tienen cosas malas—la democracia esa. Pero eso no es óbice para que vaya allí a por él. Así me distraigo y cambio de aires. Me he gastado un nisesabe en ropas nuevas, porque tengo intención de visitar a nuestros pares de allí. Alguna cena de gala, algún concierto y lo que ellos tengan costumbre de hacer para relajarse. Por lo visto me han preparado una soiree en la que nos deleitará una muchacha que empieza, una tal Teresalia Verganzopoulos, a la que asistirá el todo Atenas, Naoplia y puedo asegurar que hasta nuestros representantes allí.

Al menos esta corte se preocupa de distraernos cuando les visitamos, no como la corte de Isabelita del imperio austro-húngaro, sí, la niña de los Habsburgo , si hija, ¿cómo no te vas a acordar? La que todos llaman Sissí. Esta niña si que ha sabido jugar sus cartas, fíjate. La visité el año pasado en el archipiélago de Madeira, y hasta nos hicieron un retrato que encargué para ponerlo en el salón de las visitas, pero como se lo encargué a un salvaje de aquellas islas, aun no ha llegado. Yo no se si porque al estar tan lejos pretende el pintor que me olvide del encargo o que se ha hundido el barco que lo tenía que traer. El  caso es que tenía intención de habértelo contado a la vuelta, pero he tenido tantas ocupaciones que al final pasó demasiado tiempo. También estuve esperando la llegada del retrato para mandarte una copia, pero como no llegó, al final desistí de enviarte una misiva sin él.

El caso es que no le critico a Isabelita la poca atención, pues se encontraba allí para recuperarse de sus males, la pobrecita.

En fin, Manoli, que si alguna vez me llega el retrato, ya te mandaré copia y una misiva contándote todo lo que departí con ella.

Ahora voy a preparar todo el baggage, que solo me queda una semana y media para partir y aun no he decidido los zapatos ni las pamelas. El barco que me llevará ya está en puerto y tendrías que verlo... las chalupas del Dux se hundirían de envidia. En fin.

Un beso ajardinado

Yorelia de Winter y Manzanares
Marquesa del Férreo Camino
Mandergay


P.D. De la de La Lobera ya te contaré... ahora hacemos reciclaje de papel de tanta carta como me envía... se me está quedando ciego el secretario de tanto leer.

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