( Cartas, cuadros y leyendas de las Cortes, etapa 4 )
 

Número 4 - 006


Primera de Yorelia de Winter y Manzanares,
Marquesa del férreo camino
Fulgencia de la Lobera
Marquesa del Yermo y de la Vega


Inmensa Fulgencia,

Cuánto tiempo sin dedicarte unas líneas. Pero ya sabes tu que desde que una matrimonia, no le queda otra cosa que hacer que ocuparse de la casa, el marido y el servicio. ¡¡Para que luego digan las clases bajas que no hacemos nada!!

He esperado largamente este momento, pero un vago y traidor criado de la corte lusa me estafó y no me terminó el encargo que le hice. Te cuento, que se que a ti te gusta.

Como sabrás, estuve el verano pasado en un rincón saludable y tranquilo que tiene la corte lusitana para su asueto en alta mar. Madeira se llama. Y hete aquí que me encontré allí con Isabelita, la niña de los Habsburgo. Sabiendo la importancia que ha llegado a tener esta niña, que jugó muy bien sus papeles, no tardé en encargar un retrato con ella, pero el pintor, a día de hoy, no ha cumplido, así que me puse en contacto con Maria de las Mercedes para que me prestara al retratista suyo. Por lo visto está apadrinando a un joven que hace bellas artes, que parece tener mucho talento y promete, Henry de la Brochagorde. Como es de lógica, el retratista no estuvo en Madeira, así que le conté mas o menos lo que quería y basándose en retratos de Sissí me hizo la pintura. Por eso sale la niña más guapa que yo, porque el pintor no la vio en directo y ha dejado volar un poco su imaginación, pero le perdono. Lo que no le perdono es el precio... Jesús, María y José!!!. No debe apadrinarle demasiado la Serenísima cuando me costó lo que me costó llegar a un acuerdo (oneroso) con él. 

En fin, cosas de los negocios.

Fulgy, te cuento, porque se que tu eres una tumba para los secretos y de tu boca no saldrá y que a ti no te gustan los cotilleos, que Sissí estaba allí para recuperarse de sus males, la pobrecita. La encontré un poco desmejorada y delgadísima, eso lo puedes comprobar tu misma en el retrato, pues verás que su piel no tiene un color natural. Yo le recomendé el Mediterráneo, tan saludable, pero no quiso moverse de allí. También le recomendé que visitara al Duquesito, que se quedaría encantada de pasear por sus rosaledas, aunque mi intención era otra. Unas visitas al de Montecarmelo la dejan a una como nueva otra vez. Eso lo sabe Merceditas desde que era jovencita, y no hay mas que ver lo bien que se conserva.


Y cambiando de tema, Fulgy, me voy a descansar. Ya no sabréis de mi hasta que vuelva, pues voy a un país remoto aunque dicen que de allí salió nuestra civilización. Voy en busca de un ciruelo muy grande para mi rincón íntimo... en el jardín.

Bueno, Fulgencia, te dejo, que se que estarás atareadísima informándote de todo lo que pasa en tus condados y atendiendo las necesidades de tu señor marido, tan aficionado a cabalgar.

Iba a darte un abrazo, pero como no abarco, casi mejor un beso viajero.

Yorelia de Winter y Manzanares
Marquesa del Férreo Camino
Mandergay


P.D. Te envío una copia del cuadro para que lo cuelgues donde mas te guste, y veas que delgadas estamos las dos, ca ri ño.
P.D. 2 Como me ha costado tan carísimo, te ruego que le envíes una copia del retrato a Manuela, así me ahorro un correo, que está la cosa mu  achuchá.

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