( Cartas, cuadros y leyendas de las Cortes, etapa 4 )
 

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Número 4 - 012


Primera  De S.A.D. María Manuela de Montespan,
Duquesa de Montespan
a  S.M.A.S. Yorelia de Winter y Manzanares,
Marquesa del férreo camino


Querida hermana,

Nada comentaré de los tristes acontecimientos acaecidos en tus lares, que no me relataste pero que Fulgencia, la del Yermo, no tardó en comunicarme: y digo yo, viva la familia.

 

Tener que enterarse una por la Corte de lo que acontece en su propio linaje es asaz desagradable, por no decir inadecuado, porque que le vengan a una en medio de un minué dándome “las condolencias por la penosa separación de su Ilustre Hermana” me corta, no solo el baile, sino hasta la digestión de los canapés. Posteriormente, Fulgencia me remitió reseña de tu misiva y ahí quedé enterada de todo.

En fin querida, todo comienza y todo acaba, recordad si no el famoso romance con aquel c...aballero cántabro.

En otro orden de cosas, por cambiar elegantemente de tema, os diré que nuestra hermana, la Condesa de Put i Ferí, de la que os supongo enterada de su cambio de domicilio, se ha complementado perfectamente a la rutina de Palacio. El único inconveniente es que su mascota, en forma de pastor belga, ha contribuido a aumentar el nivel de pilosidades a añadir a los de mis palaciegos gatos que, en forma de gigantescos pelotones esféricos de pelos, pululan por los pasillos de mi mansión, cual matojos del desierto de esos que se ven en las estampas de los desiertos, con gran disgusto de la servidumbre, que no da de sí para pasar el mocho a todas horas. Pero he encontrado la solución : le he dicho a la monja, a Madretere, que por qué no se dedicaba a hilar esas pelotas de pelo y hacía jubones para los pobres y, mira por dónde, le ha gustado la idea y se ha puesto, toda ella mañosa, a hilar y tejer. Lo único que no veo que sean jubones, sino alfombrillas de pequeño tamaño. Cuando le pregunté por la razón de tan curioso diseño, me explicó que en sus devenires por las letrinas , observó que los varones que las usan suelen salpicar mucho fuera del agujero, manchándolo todo. Y tal que en su día se le ocurrió la invención afortunada de la escobilla, ahora la soror piensa volver a innovar los hábitos higiénicos de la Humanidad. Dice que con la alfombrilla de baño –no se qué baño, porque nadie se baña en una letrina, salvo accidente o perversión- las salpicaduras no manchan el pavimento y que con recogerlas y hacerlas lavar, el excusado siempre está curioso y en estado de revista. Me puso un prototipo en el excusado de mi alcoba, y no me termina de convencer, porque se me enredó un tacón en los rizos de la alfombra en cuestión y casi me caigo –el pelo de perro y gato no es nada liviano: yo de hecho le aconsejaría que hiciera mantas para los caballos- pero no puedo por menos de reconocer que la idea no es inane. Esta monja, a este paso, terminará inventando algo que sustituya la palangana para las aspersiones intimas, con ese ingenio, tan mal dirigido actualmente al contenido de mi despensa. en fin, ya os mandaré una muestra de la alfombrilla en cuestión para conocer vuestra opinión....

Por lo demás, Doña Trullina del Raposal luce con su garbo acostumbrado y con estupendo estado de salud. Ya os mandará recuerdos si le place, pues ahora dispone del servicio de postas de Palacio y ello facilitará que se comunique con la totalidad de la familia sin las trabas que tenía antes, cuando le dio por esa excentricidad de vivir en casa de la rica mercader aquella, Manolita de Malta, que haciendo honor a sus impulsos mercantiles –creo que le viene de casta- tenía cierta resistencia a dotar su vivienda de los servicios que toda persona de clase ha de tener, tal como un servicio de postas honrado y de fiar, amén de otras cosas que por no ser de mi incumbencia no es de recibo mencionar.

Para terminar, querida, te acompaño una correspondencia dirigida a vuestro nombre que hemos recibido en Palacio, supongo que porque cuando vuestra última estancia daríais ordenes de que os remitieran la misma aquí. La he encontrado asaz interesante, y comprendo vuestra dedicación a la jardinería de los últimos tiempos. Dada vuestra situación , estoy segura que os reportará gran placer y que algún sitio encontrareis para estos ejemplares en vuestro bello jardín. En atención a lo que he leído, creo que las variedades japonesas serán más de vuestro gusto...

Siempre tuya, tu Ducal Hermana

María Manuela, Duquesa de Montespan

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