( Cartas, cuadros y leyendas de las Cortes, etapa 4 )
 

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Número 4 - 013


Primera de   S.A.S.I.  María de las Mercedes, Princesa Madre de Éden
a   María Máxima, Duquesa del Salar.


Su Alteza Serenísima María de las Mercedes de Éden

Palacete de la Puerta de Bagoas, Puerta de Bagoas
Quartier de Chueconia, Magerit de la Marquesa

Mi querida Maria Máxima:

Te escribo por el placer de escribirte, no por otro. Resulta que estos meses he estado yendo y viniendo a Magerit de la Marquesa. Resulta que en la populosa villa donde habita la del Férreo Camino está mi hijo, el príncipe Odysseus en la Escuela de Serenísimas Altezas De Estado, dando los toques finales a la vastísima formación que tuvisteis a bien de ofrecerle cuando tuve que separarme de él debido a las obligaciones de mi título -ambos dos, el anterior y este que ahora es suyo-. Vasta y basta, he de
decirte. 

Comprendo que no puede pedírsete todo, y la educación que le diste a mi vástago es del todo punto irreprochable, pero me asalta la duda. La franqueza con la que dice las cosas ¿es de nacimiento o es que se la enseñaste tu?. Porque si es de nacimiento, mea culpa, pero si es de educación el cielo sabe que me va a costar enderezarla. No sólo porque ya es talludito el mancebo, sino porque es príncipe reinante y sobre todo porque es muy suyo.

Las razones de mis idas y venidas son los estudios de mi hijo. Avanza bien, como era de esperar. Ya sabes que el siempre tiene un perfil bajo y no le gusta destacar. A mi no ha salido en eso, desde luego, si acaso a la familia de su padre. Sus múltiples obligaciones le dejan poco tiempo para estar conmigo, así que tengo que echar mano de la lista de amigas, entre ellas la Marquesa del Férreo Camino. Bien es cierto que no sabrás de esta amistad por las misivas de la Corte, pero se ha desarrollado un cierto vínculo entre Yorelia, siempre virgen, y yo, siempre igual. Hemos hecho algunas actividades que las damas de nuestro rango hacen. Ir a cenar, pasear, visitar los comercios de la populosa calle central de la villa de Magerit, llena de pintorescos orientales y de cortesanas, no te diré que bellas, en calles adyacentes. Mi hijo tiene alquilado un palacete cerca de la puerta de Bagoas, una de las cuatro que confinan el quartier donde él vive y que da, precisamente, a esta calle tan ancha y poblada. Que pena que el palacete no tenga rosaleda aunque yo me empeño, pero los esquejes no me cogen. 

La verdad es que Yorelia y yo hemos pasado tardes agradabilísimas haciendo esas actividades. No he de negarte que la del Férreo tiene su manera de hacer las cosas y cuando no quiere probarse una cosa no se la prueba y no hay manera de hacerla entrar en razón. Le tiene manía a las sayitas de canalé que son tan frescas y tanto me cunden a mi en verano. Pero por lo demás bien. Además, de vez en cuando organizamos actividades juntas, como por ejemplo este fin de semana con la cacería del oso. La verdad es que yo tampoco tenía mucha cosa que hacer -mi hijo ausente de casa- y pensé que porqué no. 

 

La cacería del oso es uno de mis deportes favoritos. Antes, eso si, nos tomamos un pequeño refrigerio en un sitio justito al lado de la Sede del Gremio de Peleteros y Curtidores de Madrid, que esta en una taberna populosa , L'eagle, que esta en la calle Pelayo del quartier del palacete de la puerta de Bagoas . El caso es que mi hijo tenía cena esa noche con el Krönenprinz de Chueconia, Duque de Chueca, y no me apetecía acompañarle. Así que me puse el traje de montar y me fui al sitio de refrigerio y de partida de la refriega, digo de la cacería.

Allí, fíjate que sorpresa, nos esperaba la cachifa de Marie-Manuelle. Esta muchacha que tiene un puerto de serie en forma de media luna que supongo que usará para conectarse el turbante africano. No, es muy simpática, de verdad. Y esta en Madrid haciéndose toda una señorita... También venía una amiga de Yorelia, la señorita Carola Anna Davidinia de la Luz, mujer de mundo y letrada en diversas artes. Así que una vez tomado el refrigerio conveniente antes de cualquier partida de caza nos montamos en nuestros caballos, a la amazona, claro, y salimos a cazar por los cotos y montes de Magerit.

Máxima, querida, qué fracaso.

A saber. Hay varios cotos de caza con distintas especies. Según Yorelia, abundantes de caza, pero mientras íbamos visitándolos vimos que la política de protección de las especies endémicas del Ayuntamiento se había vuelto muy estricta. Y te aseguro que en la villa no faltan osos. Sin embargo, el actual regidor Monsieur de Gallardienne ha seguido al pie de la letra el de su antecesora en el cargo, la grácil geisha conocida como Pequeña Flor del Manzano. Lo curioso es que mientras que cerraban el acceso a la caza de osos, los cotos de gacelas no estaban cerrados en absoluto. Algo rarísimo si me permites que te lo diga. En uno de los cotos, se me desbocó el caballo y me caí tras un seto del que me costó levantarme. En otro a poco me caigo y en un tercero había un oso turco al que tratamos de dar caza, pero es que no había manera de que se dejara alancear. Así que nos dio la alborada y no cobramos ninguna pieza digna de mención. Pero lo pasamos muy bien, eso si. 

Pues nada, Máxima, querida, que eso es todo. Un beso y otro para tu hijo y su encantadora esposa

Su Alteza Serenísima e Itinerante
Maria de las Mercedes de Montpensier
Princesa Madre de Éden

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