( Cartas, cuadros y leyendas de las Cortes, etapa 4 )
 

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Número 4 - 021


 1ª de Doña Trullina de Raposal,y Montespán, Condesa de Put i Ferí
a Dom Joam de Montecarmelo, Duquesito de Montecarmelo


Mi queridísimo Duque,

C
omo muy bien sabes, una Señora no es muy dada al intercambio de palabras escritas, exceptuando la poesía, claro. A todo esto, creo que es necesario ponerte al corriente de ciertos eventos y/o vicisitudes que ocurrieron en la última visita de nuestra querida Marquesa Del Férreo Camino

En ningún momento quiero darte a entender que me gustan ciertos tipos de comentarios como los que quizá me atreva a mencionarte en esta carta, pero es de menester que a resultas de tu..., "encuentro fortuito temporal", creo que se le podría llamar así, con la Marquesa mencionada, tengas que estar en conocimiento de que vino acompañada de un caballero que dijo ser Yannusio De La Fértil Vega De La Margen Derecha, de una pequeña población recién reconquistada de los infieles, allá por el por el Reino de Valencia. 


Hay que decir en su favor, que no el ser un gran conversador, que además de saber escuchar atentamente a una dama como yo y a mi queridísima Hermana, que a veces es duro que lo sé, no es dado al alcohol ni a ningún tipo de esos pequeños caprichos de la Corte, la noche que salimos para enseñarle nuestra queridísima Ciudad y los lugares donde una Señora es reconocida, fuimos asombradas con un alarde de genialidad en lo que se podría llamar "danza" y generoso con las Damas, incluso algunas se atrevieron a pedirle "un baile", curiosamente al igual que cierto relato de no se qué zapatitos de cristal, a la mañana siguiente se transformada en ese caballero reservado y atento. 

Una dualidad que incluso a la Marquesa Yorelia dejó un tanto azorada. Yo, como muy bien sabes no me gusta juzgar a nadie a la primera, lo encontré sencillamente "encantador", ¿Cuántos hombres conoces que te escuchen atentamente y sin interrumpir?, yo, que sabes que "algunos" conozco, me dejó con muchas cosas que decirle, pero mi querida Marquesa lo colapsó como el sol a la luna en un eclipse (eso decía un tal Copérnico, creo). Nos relató una historia de cierto caballero y un "descorche", no, eso no me atrevo a ponerlo en mis labios, creo que ese relato no podré contártelo, pero has de saber que la noche acabó justo en los alrededores de tus posesiones, un oscuro lugar llamado "Rimel", en el cual estaba lo mejor de La Corte. No sabía que los nobles barceloneses iban a lugares tan lejanos de la Capital, no sé si me podré habituar a estos cambios. 

Por si las visitas de tan esperada y querida Marquesa Yorelia no fueron agotadoras, tuve el inmenso placer de ser visitada por el Señorísimo Señor Querelio de Lagartha, que tuvo a buen bajar de sus posesiones en las alturas para disfrutar de nuestro amado clima, tan suscitado por los norteños, pues últimamente en la Ciudad se han visto unos cuantos. 

Como muy bien sabes, es todo un Señor y tuvo el buen gusto de invitarme a cenar y en una de las mejores posadas orientales de la Ciudad, justo al lado del Palacio de La Duquesa. Tuve que ponerme mis mejores galas, pues ya sabes que es caro de ver, una velada muy agradable, creo que en el Norte se está civilizando por fin, o serán tantas visitas al Mediterráneo?, no sé, lo que he podido comprobar es que quieren ser "mejores" y eso es un buen fin y una buena causa, la Iglesia lleva años predicándolo y digo yo que si hace tanto que lo dicen será verdad, por que tengo a una sirvienta que dice "que si un montón de moscas van al mismo sitio, no estarán todas equivocadas", yo no acabo de entenderlo muy bien, pero a ella le queda muy kirsh, creo que me estoy desviando del tema en cuestión, retomando lo anterior te diré que la noche acabó muy decorosamente y después de acompañarme a Palacio de La Duquesa en su carroza, tuvo a bien en retirarse temprano, pues tenía que marchar al día siguiente hacia sus dominios y nos despedimos con un "hasta la próxima visita", ya sabes que siempre me gusta recibir a los extranjeros.

Creo que después de tanta visita necesitaré retirarme a mi pequeña cabaña en la Costa, pues el reposo, como dice mi buen doctor, es mano de santo. Intentaré hacerte un pequeña visita a mi regreso, pues tengo entendido que tu famoso "jardín" está en todo su apogeo y el deleite de la flora siempre ha sido uno de mis favoritos entretenimientos y si es junto a tu compañía mucho mejor.

Siempre tuya,

Trullina de Raposal y Montespán, Condesa  
 

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