( Cartas, cuadros y leyendas de las Cortes, etapa 4 )
 

GOTA       Misivas - 1     Misivas - 2   Misivas - 3    Menú  
Número 4 - 027


Cuarta  de   S.A.S.I.  María de las Mercedes, Princesa Madre de Éden
a   María Máxima Deloplus Mercuchova, Gran Duquesa del Salar.


Su Alteza Serenísima María de las Mercedes de Éden

Querida Maxi

Hija, que rapapolvo.

Me he quedado igual que cuando Sor Maria Vencedora de las Huestes Maléficas, del Convento de las Claras del Huevo de la Paloma me hacía escribir mil veces "No diré jolines porque es una palabrota, jolines". De verdad, yo trato todo lo posible de entretenerme y de educarme. Además, la experiencia cinegética de la caza del oso entraba, precisamente, dentro de ese tour cultural.

Ya sabes que yo no soy muy de eso. Lo respeto mucho, y todo, y me parece una manera legítima de pasar el tiempo. Incluso no te negaré que acentúa determinados instintos y lleva a adquirir ciertas habilidades, sobre todo la del sigilo y el uso del pito como reclamo para aves de caza menor. 


Lo del caballo fue mala pata simplemente. Del caballo. Iba a saltar un seto tras un ejemplar de Ursus Mageritense y me caí. Hice mal en no seguir el consejo de Yorelia, que creía que el montar a lo amazona, y no a lo jineta era inseguro. Pero es que tu sabes lo incomodísimo que considero abrirme de piernas. Dicen que puedes perder la virginidad, lo que quiera que eso sea; y no corresponde a una dama de mi rango y condición. Piernas cruzadas, bien juntas, glúteos firmes y barbilla al frente. ¡Que tiempos!. Todavía me acuerdo del instructor de equitación, Herr Ossengrossen, en mis veranos del colegio (católico, por supuesto) de señoritas en Suiza. Alto, rubio de ojos verdes, camisa semiabierta al sol, pantalón de montar, botas, las clases particulares que me daba para perfeccionar mi estilo de montar, la ladera dominando los Alpes ....; que curioso que coincida que me acuerdo de Her Ossengrossen cuando me dan sofocos. Sin embargo, volviendo al tema que nos ocupa en cuestión, desde San Pablo te recuerdo que hay dignísimas personas que se han caído del caballo. 


Por lo tanto, a mi pasarme no me pasa nada, Maxima. Nada gordo, al menos, que yo sepa. La rosaleda se me marchitó hace tiempo. Las rosas necesitan muchos cuidados, y yo tras mi resurrección no estoy para dedicarme a las rosas. Si acaso que crezcan solas y silvestres, pero tampoco mucho más. Prefiero dedicarle a mi jardín el tiempo justo, y si sale algún rosal bonito, que dure lo que tenga que durar. Pero eso de plantar rosas ha quedado para una vida anterior. Mas concretamente para mi vida anterior. El pabellón, eso si, lo tengo abierto, y me gusta pasar agradables tardes solazándome con la lectura de obras edificantes. "Fuera de Atenas", "El equipo de la etiqueta", que es muy interesante, escrita por Don Antonio de Gallo, uno de los autores favoritos de tu nuera, de la Editorial del Titán, el Halcón y Santa Catalina. Me los mandan de París de la Librería Le Mule. Estoy a la espera de un interesantísimo sobre "Costumbres y comportamientos Grupales de leñadores y trabajadores del bosque en los bosques de Nueva Gales del Sur". 

 

Hablando de tu nuera, a ella me refería cuando mandaba besos a la esposa de tu hijo, que hasta donde yo sé es tu nuera. No que yo te acuse del pecado nefando de tijera, cosa que parece bastante frecuente de un tiempo a esta parte en la corte de Barcino. 


No hay que hacer caso a las habladurías. Todos sabemos la afición a los fogones que la Duquesa tiene, y seguramente tratará de inculcar dicha pasión a su querida hermana del alma. Acuérdate del Palacete de la Regencia que aún permanece, abierto como Museo de los horrores, por aquello de la decoración. Mejor entonces que se dedique a la cocina. También enteradome de la afición de la Put i Feri a los encantos de Oriente. Yo de Oriente se poco, si acaso cuando hacen la Semaine Fantastique en los afamados comercios de Le Tallieur Anglaise. Oriente es una tierra fascinante, embaucadora ... y peligrosa. Y como decía la famosa pregonera Mayrana Gómez de Kempis, "hasta aquí puedo leer...". 


No creo que se pongan a revolver en su árbol genealógico, ni en el de los demás. Verás, acuérdate del follón que se organizó con Charito de Montijo, ahora mismo al servicio de Yorelia de Winter, y antes al servicio del Duquesito de Mount Karmel. Yo no me acuerdo, porque, acuérdate, estaba muerta, pero me lo han contado. Queriéndomela endosar como hija resulta que al final todo se aclaró. Resulta que Charito de Montijo era hija de Manuela en un amorío de joven que tuvo con un primo mío lejano Montijo. La historia es digna de contar, y creo que algún día te la contaré.

 

Nada más que te sirva de ejemplo que los árboles genealógicos a veces son como hiedras en las tapias, que sabes donde empieza un tallo pero no sabes donde termina.

Pues nada mas, Maxima querida, que mejore tu humor y un beso tranquilizador, otro a tu hijo y otro a la mujer de tu hijo que es tu nuera, la deliciosa, sagaz e inteligente Svenka Mercuchova.

 

Por cierto a ella, a través de mi hijo, cuando vaya por San Silvestre, le mandaré unos grabados del famoso bailarín Genesio de Queli, que tanto le gusta a ella. 

arriba

 
Alojamiento Web