( Cartas, cuadros y leyendas de las Cortes, etapa 4 )
 

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Número 4 - 037


Segunda  de   S.A.S.I.  María de las Mercedes, Princesa Madre de Éden
a   S.M.A.S  Yorelia de Winter, Marquesa del Férreo Camino


Su Alteza Serenísima María de las Mercedes de Éden

Yorelia, Yorelia, Yorelia, Yorelia ....

Pláceme oír las nuevas de tu viaje a Barcino, y pláceme aún más que fueras con Millenia de Gotolight y Brioches, marquesita del Bollo, que tanto trato tiene como hijo y yo, como madre -aunque no lo parezca, por lo joven que me mantengo, lerda- que soy, no la veo con malos ojos para futura princesa consorte de mi hijo, el Príncipe. Que se está poniendo, como dicen por aquí, macoco, y no le veo sentar cabeza, ni posaderas tampoco, porque no se esta quieto. En fin, que así, claro, cómo va a encontrar a nadie si no estándose quieto en un mismo sitio es difícil de encontrar.

Pues he de contarte que fuimos mi hijo, una dama de mi corte y yo al acto de graduación solemne de su curso de Príncipes Reinantes en la Escuela de Serenísimas Altezas De Estado. La dama de mi corte por supuesto que la conoces, es la hija de aquella anciana tan salaz que, en vuestra única visita a Ithaca cuando yo estaba muerta, os atendió. Si, lo tienes que recordar, fue aquella que hizo un comentario sobre el original aparejo de plumas que Manuela, Fulgencia y tú llevabais en los sombreros. Cuando resucitada mi hijo me lo contó me quedé muerta, bueno, como muerta, porque ya había muerto y resucitado. Mira, dejémoslo.

Digo que no la veo, a Millenia, con malos ojos. Es más, la veo con muy buenos ojos. De hecho mi hijo me mostró un retrato suyo en las carreras de caballos de Ascot y he de decirte que me ocasionó una gratísima impresión. Un porte tan sumamente aristocrático, que yo diría que es princesa húngara, con sangre tan azul como la del Danubio y que "realeza" está escrito en su cara. Sin embargo, creo que mi hijo no está enamorado de ella. Bueno, es que es difícil que mi hijo se enamore. No sé, ahora está centrado en cerrar los Presupuestos del Reino y no está para muchos enamoramientos.

Veo que has quedado impresionada por el enigmático señor MQA. También me han hablado de él, y me parece, querida, que a mi también me gustará conocerlo. Todo se andará, y no leas esto como una amenaza. Entre líneas leo que puede haber algo más. Entre líneas y que quedarse hasta la alborada sin temor al que van a decir. Que dirán, ya verás. Que no se callan.

Mi estancia en Majerit fue muy agradable. Como íbamos con la dama de mi corte, que no conocía la capital, pues fuimos todos hechos un grupo, aunque el Sábado ella y yo nos retiramos al Palacete del Senador, en la otra acera, opuesto antiguo palacete de Bagoas que mi hijo alquiló durante el año, fuera del Quartier de Chueconia, pero muy cerca de él. Fuimos al teatro y luego de cena con el Duque de Chueca. Y a fe mía que nos lo pasamos muy bien. Luego mi hijo se fue a departir con viejas amistades. Por cierto, que no sabiendo que estabas en Barcino me acerqué a Mandergay, y me atendió muy solícitamente Mrs. Denvers, tu ama de llaves, que se empeñó, como la última vez que estuve, en cepillarme el pelo. Eso si, me lo dejó lustroso, mientras yo le contaba lo que habíamos hecho y a quién habíamos conocido.

Lo que me cuentas de Manuela es del todo punto increíble. Vamos, que si no me lo contabas tu, que se que no te inventas nada, no me lo acababa de creer. Manuela, la impar Manuela, conocida por su genio y su tronío con faldas alzadas a esas horas de la madrugada corriendo al Noveau Palace. Desde luego, lo que hay que ver y lo que ha corrido el mundo. No tanto como Manuela, parece. Sin embargo, me alegro de su felicidad conyugal, al menos ella tiene una.

Y es que me doy cuenta de que a pesar de no se me note, el tiempo pasa y no en balde, y no me quiero quedar como una señora estupenda sin marido. Por eso he decidido emprender la búsqueda de un compañero para mi vida. Quien sabe si reverdecer viejos laureles junto al padre de mi hijo, Mount Karmel.... No lo se. Y es lo que pasa cuando los hijos te crecen, que ya no te necesitan y viven su vida, pero hay que dejarles hacer y no tenerlos atados en corto. Mi Ody siempre ha sido un niño muy responsable, y no es amor de madre, lo dicen todos mis súbditos. Bueno, sus súbditos.

Y no hay mucho mas que contar, salvo que he vuelto a retomar aquella vieja afición de bailar minués de las Indias y voy a clases con damas de alta alcurnia y caballeros. Luego tendré que ir a ver que hago para perder unos gramillos de nada que me he puesto encima y .... poco mas, pero ....¡calla! se me olvidaba. Una bella amistad ha surgido entre Fulgencia y una tal Señorita de Autre Cris, bueno, bella amistad por parte de Fulgencia, que esta empeñada en quedar a tomar café con la madmoiselle. ¿Nefando pecado de tijera?. Coincidieron el otro día en los salones, bajo la atenta y cariñosa mirada de Dom Joam que siguió con interés las evoluciones de la conversación de las dos bellas.
 

Y ahora si que me voy que me esperan las clases de minué.

Un beso rítmico

Maria Mercedes 

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