( Cartas, cuadros y leyendas de las Cortes, etapa 4 )
 

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Número 4 - 074


Primera  De Dom Marc de Polo, sin título conocido
 Dom Joseph de Cruixers y Bateles, Almirante de la Armada


Aguerrido marinero y amigo,

Tiempo hace que no manejo la pluma para mancharte unas líneas. No se si habrá llegado a vuestros oídos el hecho que ya hace unos meses que abandoné mis añoradas tierras de Oriente para regresar una temporada a los vientos del Este.

En mi particular operación salida, o retorno, que esta vuestra tierra es casi ya mía , me alojé unos días en la iluminada villa de París. Siempre me ha gustado ser el primero en llevar lo último y para ello es necesario recorrer las siempre brillantes calles de mi querida París. Bueno, a lo que voy, que mi pluma se seca y mi mano se agota.

Os imagino conocedor de la existencia de mi nueva y bien ventilada villa Dels Forts Vents , al norte del país de las Cuatro Torres Ensangrentadas sobre el maizal de amarillas mazorcas, segunda villa de residencia, que de tanto visitarla, es más primera que segunda. Por contra, imagino que poco sabréis de mi adoración a la María, la Virgen, adoración que llegó hasta el extremo de llenar mis jardines con imágenes que me elevan a mundos de paz y misericordia cuando ante ellas me arrodillo para dejarme invadir por el amor que de ellas nacen y en mi se reproduce.

No se si sabréis, también, de mi inconstancia y mi poca predisposición a una penitencia excesiva y poco cómoda, y dado que el frío ahora baña mis tierras, pensé que era más propio de una persona de mi condición el trasladar a los salones que para la meditación mandé construir en mi villa las imágenes que adornaban mis jardines y de un modo más recogido, y cómodo, adorar a mi virgen.

Pero claro, uno es recogido en su persona pero grande en su orgullo, y en tanto mis jardines han sido la envidia de la comarca durante todo este tiempo, ahora no puedo permitirme el dejar de ser la admiración y , sobretodo, la envidia de mis vecinos.

¿Y cómo puedo ayudarte yo? Pensaréis. Amigo, vos no penséis, que os agotáis, dejad que lo haga yo por vos. Amigo poned vuestros brazos que el resto ya lo hago yo. Por amigas de enemigas de una amiga de cuyo nombre no quiero acordarme me consta de vuestras idas y venidas entre Oriente y Occidente, de barcos cargados de ricas y bellas sedas, especias, piedras, sales, entras y mercancías diversas. Y eso en que puede ayudarte? Volveréis a pensar.

Pues mirad, en mi antes comentada visita a París observé que lo más “in” a raíz del Forum ese que montaron en Barcino, es crear tu propio ejercito de Soldaditos de Xi’an. Pero como en París son así como son ellos, usar caras de achinados ojos no era fashion, así que dieron un giro al invento y decidieron diseñar sus propios guerreros de Xi’an. El invento es el siguiente:

Encargáis a un mercader que de orientales tierras, ains, mis tierras, traigan eso, tierra china. Con agua del Eufrates y el Tigris, tierra de china, y vuestras manitas, os montáis vuestros guerreros a medida, con las caritas que más os gusten. También cabe la posibilidad de crear vuestros collares Xi’an, para esos casos en los cuales se precisa protección portátil. Y así, con paciencia, tendréis vuestros exclusivos guerreros.

Pensaréis, eso se llevará en París, pero aquí? Pues si, me consta, por lenguas de enemigas de amigas de una amiga de cuyo nombre soy incapaz de acordarme que en Barcino ya impera la moda de los guerreros de Xi’an personalizados, toda una modernidad clásica que hará de jardines y salones la envidia de aquellos que, faltos de gracia a la hora de modelar, se vean incapaces de sus arcillosas defensas crear. Mira, si hasta me ha salido un pareado para vender el producto. Créeme, me permito tutearte, eso de poseer guerreros con las facciones de aquellos a los que más amas y admiras es todo un lujo al alcance de pocas y habilidosas manos.

Pues nada, mi encargo, que mi pluma ya está a punto de desfallecer. Ruego me traigáis en vuestro próximo viaje cien sacos de tierra de las valles de mis añoradas montañas de Xihaigu. De las aguas, ya hablaré con vuestra amiga Yorelia, que siempre fue algo camella y sabrá encontrar el mejor, más rápido y económico modo de trasladar el agua desde el Eufrates hasta mi ventilada villa Dels Forts Vents.

No reparéis en gastos. Junto con esta comanda, he aquí este saquito con mil monedas de oro; el resto, al regreso.

Con las manos en la masa,

Dom Marc de Polo
Moldeador

 

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