( Cartas, cuadros y leyendas de las Cortes, etapa 4 )
 

GOTA       Misivas - 1     Misivas - 2   Misivas - 3    Menú  
Número 4 - 078


Cuarta  de   S.A.S.I.  María de las Mercedes, Princesa Madre de Éden
a   S.M.A.S  Yorelia de Winter, Marquesa del Férreo Camino


Su Alteza Serenísima María de las Mercedes de Éden

Querida Yorelia:

Gracias por la misiva avisando que acaso quizás si vengas. Para eso no hacía falta que gastaras tinta, me dice mi yo campechana. Pero no me lo tomes en cuenta.

Bueno, a mi no, a quien no se lo tienes que tomar en cuenta es a mi yo campechana y sencilla -por la que aún me adora mi pueblo, siendo como soy Princesa Madre de Éden- que últimamente me gobierna en muchos asuntos. Demasiados, diría yo.

El último de ellos ha sido el sacarme la licencia para conducir cabriolés. Ya sabes, de tu ultima visita a Éden, que yo cabalgo a lo amazona en un pequeño pero brioso corcel. Pero, que quieres que te diga,
resulta que, en amable conversación con Flohri-Anna Miranda de la Villanew -una de las conocidas de la esposa del Príncipe Mercuchoff, la sin par en ingenio Svenka Mercuchova- esta me comentó que yo más que vivir en un Principado Principado parecía que vivía en un Principado dormitorio, por aquello de que ora estaba en la cercana villa de Alicante, ora en Barcino u ora cerca de los dominios de la madre del Príncipe Mercuchoff, en la villa conquistada por el Cid, Valence-sur-mer. Entonces fue cuando mi yo campechana se vio conduciendo un cabriolé por esos caminos de España, a semejanza de aquel román tan famoso hace tantísimos años, de dos mujeres que se van solas: "Telmina & Luisa".

 

Dicho y hecho. Me acerqué a uno de los locales donde imparten esas licencias de conducir cabriolés, e hija, en que mala hora me dejé llevar yo por mi sencillez y campechanía tan admirada, porque me cobraron un capital. Que a ti no te lo puede parecer, pero es que ya sabes que, como dice mi adorado Mount-Karmel, soy devotísima esclava de Our Lady of the Closed Fist, patrona de la administración casera. El arrepentimiento definitivo me vino cuando he visto los resultados del primer examen. Siéntate, Yorelia. Se han atrevido a suspenderme el test de la primera lección. Cuanta razón tiene mi hijo, el Príncipe cuando me decía "Mamá, tu ya no estás para estos trotes y menos para esos galopes".

Pero es que no termina ahí la cosa, puesto que llevada por mi sencillez y campechanía campechana, animé a Henry de la Brochagorde a hacer una exposición con los trabajos que no son de retratos de la corte de Éden -que somos dos, mi hijo y yo, porque no dejo que nadie más de esta corte pase a la posteridad hasta que yo lo diga-. Y no veas. Temiendo estoy quedarme sin retratista oficial. Con lo difícil que es encontrar uno.

Por otra parte, mi yo campechana y cordial, que últimamente me lidera en tantas cosas, no ha sabido realmente encontrar un marido, que yo creo que es lo que necesito en realidad. Aunque según parece, en mi última visita a Barcino, donde coincidí con mi queridísima amiga y aya de mi unigénico, la Duquesa del Salar. Ella me dijo que en realidad yo lo que tendría era que dejar de ser princesa y ser feliz, y que entonces encontraría marido. Lo único que pude decirle, cariñosamente, claro, fue "bruja".

En fin, querida, a la espera quedo de tu misiva. Y amenazo con, si me saco la licencia, ir en cabriolé a Magerit a hacerte una misiva.

Un beso mientras te decides.

María de las Mercedes de Éden
Princesa pero Sencilla

arriba

 

| HOME | CHAT | MUSEO | VISITAS | CANALES | ZONA X | MAPA |

Alojamiento Web