( Cartas, cuadros y leyendas de las Cortes, etapa 4 )
 

GOTA       Misivas - 1     Misivas - 2   Misivas - 3    Menú  
Número 4 - 083


 1ª de Doña Trullina de Raposal y Montespán, Condesa de Put i Ferí
a   S.M.A.S. Yorelia  de Winter, Marquesa del Férreo camino


Mi queridísima y muy amada amiga,

 

Estoy que no sé por donde empezar ya que este fin de semana pasado, estuve en el Ducado Catalán y estoy que no estoy, te cuento:

Disculpa si me ves muy atribulada, pero es que tanta conmoción en tan poco tiempo me ha dejado un poco, como te diría…“trastocada”.

Aunque para que te voy a engañar, una, es ya una señora entrada en conocimientos y experiencias varias para saber que, como dirían los niños de ahora, “algo huele a podrido en, (no se dónde)”, total que empezaremos por quizá lo más me impactó en la cena que se organizó
en mi honor y en compañía de Dom Joseph de Cruixers y Bateles, Mercuchoff de TT. LL. RR, acompañado de una bellísima damisela (un poco desgarbada, pero muy mona, sí), el Marqués de Lagartera y Marquesa du Enq, y como no, Dom Joam de Montecarmelo, Duque del Carmelo.
 

¡Ay niña!, todo empezó cuando en la entrada de la fonda, esa que solemos ir tan a menudo, Ratolins, o Rasolisn, nos encontramos un letrero pintado a brochazo limpio, que indicaba que en dicho local no se podían aspirar los dulces humos que tanto nos deleitan en nuestras felices e inocentes reuniones. La primera en la frente, como dice una “amiga”, en fin, que nos resignamos a entrar para compartir la última cena que allí íbamos a celebrar, si nuestras libertades como Grandes Damas van a ser recortadas en beneficio de alguna lerda que no sabe apreciar tan exquisitos y fragantes aromas, tendremos que elegir alguna de las muchas que tiene esa gran ciudad, y así se lo expusimos al tabernero ese, que nunca sabes de que pie cojea.

Durante la exquisita cena
(sin humos), me fijé que mi muy querido Duquesito de Montecarmelo, hacía el honor de lucir las más brillantes y “antiguas” joyas de su Casa, cosa que me dejó ya de por si un tanto preocupada ya que como muy bien sabes, a pesar de la gran cantidad y variedad de joyas que posee, casi nunca se le ve en público con ellas. A todo esto y que entre plato y plato, muy delicadamente le pregunté por sus “afers”, o como yo digo normalmente, ¡que tal vas de chulos!. Ahí, en ese mismo momento justo después de contestarme mi querido Duque, tuve un breve sofoco y un acalorado desmayo, con decirte que tuvieron que reanimarme con esos caldos que sirvieron con la comida, sí de esos que al día siguiente tienes jaqueca y no sabes porqué. ¡Ay, Yorelia!, que se nos mete a vida monacal!!, sí, lo que lees, que delante de todos y a ellos los pongo por testigas, que mi muy querido y deseado Duque del Carmelo dijo en perfecto estado de sus facultades mentales (si a esto le quitamos la ausencia de humos y la edad…), dijo que ya no estaba interesado en tales menesteres y que una “Voz” le estaba llamando a reclusión. Comprenderás que las jarras de vino volaban de mano en mano, ninguno de los/las presentes daba crédito a tales afirmaciones, y más después de verlo enjoyado como una Reina!!.


A Dom Joseph de Cruixers se le cayó el tenedor, las niñas, las Lagarteranas, se miraron al unísono como si estuvieran esperando que se abriera el suelo y entre lenguas de fuego de azufre saliera un demonio, Mercuchoff y acompañante no sabían si descojonarse allí mismo o ponerse a llorar, y yo, tirada por el suelo.(sin comentarios).

Al acabar de tan informativa cena, el Duquesito se despidió muy formalmente y se retiró a su Palacete en Monte Carmelo. Las demás, estupefactas todas, decidimos ir a probar algunos de esos jarabes que dan en esos pequeños centros donde tanto “animal” tienen como muestrario, y decidir, que no es criticar, la cordura o estado anímico de mi querido Dom Joa
m. Que después de unos cuantos jarabes de esos, y las maravillosas vistas que el local lucía, dimos por terminada la elucubración y concluimos que nos está tomando el pelo, y algo tiene escondido.

En fin, me despido ya mi muy estimada Yorelia, un poco compungida pensando que quizá ¡no todo en el Monte es orégano!

Trullina de Raposal y Montespán, Condesa  
 

arriba        Al menú de La Corte

 
Alojamiento Web