OPUSCULO - I   (10)

Al menú de la Corte

OPUSCULOS RELIGIOSOS Y VERDADEROS DE LAS CONFESIONES Y MALEDICENCIAS QUE SÉ FICIERON EN BOCA DE LA MUY NOBLE MARQUESA DEL YERMO Y LA VEGA Y QUE TRANSPUSO AL PAPEL SU ILMO. HERMANO OBISPO DE ESTA DIOCESIS Y QUE DEMUESTRAN SU BUEN FERVOR Y HACER PARA CON LOS DEMAS Y CON DIOS TENIENDO SU GLORIA EN EL CIELO Y EN LA TIERRA.

EN LA MUY LEAL Y MUY NOBLE CIUDAD SIETE VECES CORONADA DE MURCIA, SEDE DE SU CORTE Y CAPITAL DE SU ANTIGUO Y PRECIOSO REINO EN DONDE REYES Y PRÍNCIPES DEJARON SU HERENCIA

MURTIA NOBILISSIMA ET LEAL CIVITAS DEOS
 (Reeditadas por su muy noble descendiente en este siglo)
ANNO DOMINNI MMI


ACRÓSTICO GRACIOSO Y JUGUETÓN
PARA TAN ILUSTRE DAMA

Viva y recuerde el seso
Que
Inteligencia y placer
Son cual
Vista y tacto grueso
De este poema
Alma y querer

Las Musas han inspirado
Tan
Alta Estrella del cielo
Es  mi 
Melpomene hado
Risa y Gozo,
Amor consuelo
hablar  esta  luz 
Recitando

Que hermosura que donaire
Una 
Venus  renacida
Un  foco 
Eterno  del aire
Un  ave  de 
Sabiduría leída
Decimos Viva la Marques
A!!!

OPUSCULO I

Comenzar a describir mis largas historias es pesadumbre que llena mi alma, pero tanta piedad y arrobo religioso me llevan a confesarme ante el publico para que sea ejemplo de tan gloriosa y andariega vida, en la cual no ha hecho sino dejar honda huella en todos aquellos que me han conocido bíblicamente; sirvan estos escritos para que vean que los lean mis pesares, y mis largas meditaciones y toda la maledicencia que en ellos he destilado, como purga a mis largos pecados. 

           
Comenzaré relatando la gloriosa visita de mis pares en nobleza que a este Glorioso Reino Siete Veces Coronado hicieron las ilustres Damas de las Cortes de los Madriles y las Barcinonas, y que llenaron mi alma de gozo y alegría, a la vez que me obligaban a estrujarme mi ya larga memoria, en cuanto a linajes y leyendas de mi terruño, como yo apodo a mi Villa, centro de devoción y veneno que esta enquistado en el alma de mi antigua Corte, pero que ayuda a pasar las largas noches, urdiendo despellejes y confeccionando trajes a ilustres y plebeyos que aquí habitan,  y que es lo mas normal en condiciones privilegiadas como la mía.

            Mi Ilustrísimo hermano Obispo de esta Diócesis y redactor de estas memorias puede dar fe de ello, tan exaltado como es en todos los salones por su cuidado y amor en lograr de la escuela de Seises y Seminario Mayor el mejor empeño y calidad, eligiendo él mismo cantores y seminaristas que adornen las largas ceremonias de tan insigne Catedral como la nuestra, en donde poseemos Capilla y Oratorio.  

           
Pero aquí comienza el relato de tan ilustre visita, sin más dilaciones ni extravíos debidos a la palabrería propia de una dama de tan alta formación como la mía. Después de largas misivas y retrasos llegaron al Reino en carroza veloz las Ilustres Damas: Doña María Manuela de Montespan, Duquesa de Montespán, y doña Yorelia de Manzanares, Marquesa del Férreo Camino. Tanto Título agrandaba el cielo de modo tal que parecía un carro de estrellas en el firmamento la reunión de tan ilustres Damas de alcurnia y buen corazón probado. Adornan sus personas no solo virtudes de diosas, sino además rancios abolengos y sangre pura y cristalina que entronca con linajes de Grandes de España y varios Reinos, siendo cortesanas de gran aprecio y sabiduría dentro y fuera de Reinos y Cortes varias. 

         Nuestro encuentro concertado fue en marco propio para la ocasión. Yo venía de visitar el Beaterío de las Adoratrices del Divino Paquete y de departir con mi querida beata Sor Ávida Puerorum, mujer de retiro y de grandes obras piadosas. Asimismo de ver a la Madre Superiora Enriqueta Albondigareboza, señora de orígenes vascos, pero entroncada con familias de rancio abolengo como la de la  Santa Gadea y de los Condes de Moxo y Dobladillo, y que fue la fundadora de tan gran Beaterio, del cual soy donante y devota. Aunque mi formación religiosa tuvo lugar en las antiguas y gloriosas Damas Negras, donde formaron tan recio espíritu en estos menesteres. Digo que, el encuentro fue en la Plaza de la Catedral, sede de mi Ilustrísimo hermano, y a la sombra de dicho Templo nuestra cita había sido concertada. 

           
Acompañada de mi marido el Señor de Aljucer, Don Manuel de Aragón, que venía de sus lecciones en la Escuela de Cristo, llegamos ante tan egregia fachada. En su puerta esperaba, para mi sorpresa, un frecuentador de los salones de mi villa, Don Lorenzo de Universitas, Barón de la Caña y Pluma, vate donde los haya. Y señor de los bajíos del Río Segura, lugar de encuentro de Damas y Señores en noches calurosas, de paseo obligado para quien visite nuestra ciudad. Presentóme sus respetos, a los que correspondí con un leve movimiento de cabeza y apertura de abanico, observando su lozanía y sobre todo su apostura, (debe ser vate de fácil lengua y de difícil pareado). Mi señor esposo presentóse y comenzamos la espera. 

           
Pasados unos momentos, aparecieron las Damas, con un resonar de trompeta a lo lejos, acompañada la Duquesa de su secretario Victor1 y de un paje que no supe reconocer que atronaba con su trompeta antecediendo el paso de sus dueñas. Presentaciones y alharacas, risas y arreglos de traje, todo estaba dispuesto para la colación. Después de hacer todos los pensamientos posibles acudimos a una posada de buena comida y mejor estar en donde degustamos platos y vinos de muy buena calidad, amenizado todo por los buenos versos del Barón y por la alegre conversación de las Damas, que dado el tiempo que no se veían tantas cosas tenían que departir. Tras ello, se me propuso llevar a cabo una visita por mí inesperada y que parecía como obligada. A mi entender Doña Manuela tenía previsto visitar el Principado de Éden, y yo, de inmediato, indagué en mis recuerdos  para comprobar de dónde era ese principado.

           
Parece ser que Doña María de las Mercedes de Montpensier, mas conocida por “La Michirona”, había fallecido recientemente, de lo cual a mi no me constaba, ni invitada había sido a sus exequias. Y había cedido en testamento un Principado. Pregunté por la ciudad principal, y me dijeron que era Heliópolis. De nuevo mi entendimiento no salía de su asombro ¿Heliópolis, capital de un principado?, ¡Veamos!, dije yo en mi desconocimiento. La tan querida y fenecida Mercedes, era conocida en este reino por “La Recamier”, sobre todo por la facilidad de movimientos y contorsiones que hacía en tan divino mueble, incluso con su falda de miriñaque. Asombróse Doña María Manuela y espantóse Doña Yorelia. Es imposible, decía yo: nunca esa villa tuvo Principado, ya que es de concesión Real. Sí que se asientan en sus casas palacios antiguos y nobles, como los de los Condes de San Juan y de la Familia de los Guevara, y lo sé muy bien, por ser yo nacida en el Palacio de los Robles de Escarabajal, que tiene su casa madre en San Juan de las Águilas, Villa fundada por Su Majestad Carlos III y con concesión a mi Familia.

         Por lo tanto, de Principado nada: aquí hay un equivoco que tenía que aclarar. María de las Mercedes era noble eso sí, pero ¿Fenecida?: raro, raro. ¿Casose y enviudó? eso seguro. Algo no comprendía yo...Y un hijo?: ¡¡Qué espanto!!. ¿Pero quién le ha dado las aguas? Porque mi Ilustre hermano Obispo desde hace mas de treinta años no ha visitado la Colegial para dar las aguas a nadie.... algo no se entendía. Las noticias en este Reino son rápidas y raras y por tanto tan egregio suceso habría sido motivo de celebración en toda Casa Noble conocida; y ni los Guevara, ni los García de Alcaraz, ni los Salas habían cursado noticia a la Gaceta del Reino...- Doña Manuela, Vos me mentís-, dije yo, a lo cual la Duquesa, abriendo su abanico, respondió que buenas fuentes le asistían.


           
El Barón, quien debía asistir a una misa en el Beaterio de las Adoratrices y dar noticia a varias beatas amigas suyas de la llegada de estas Damas, se despidió cortésmente, dejándonos con la promesa de volver a vernos para recitarnos versos y chanzas. Nosotras partimos hacia Heliopolis en mi carroza conducida por dos lacayos y mi marido, que gusta de ocuparse personalmente de los nobles animales que pertenecen a su cuadra.

......

Al menú de la Corte

 
Alojamiento Web