MISIVAS DE LA CORTE - 18

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A la S.A. la Baronesa de Ibiza,
de Madre Tere  

Mi muy Reverenciada Señora Baronesa,  

Perdonad el atrevimiento que dirigir estas líneas supone a tan alta Señora, yo, pobre monja apartada del mundo y desconocedora de la vida seglar, refugiada por mor de la caridad infinita de vuestra prima la Duquesa de Montespán en su palacio desde la disolución por el Arzobispo de la Orden de las RR.MM. de San Golafre de Morrofí, a la que pertenecía, y por cuya la devoción y el agradecimiento que su Persona me inspira se motiva esta carta.

Rompiendo el voto de aislamiento que me lleva a buscar el solaz de la despensa de la Duquesa, donde la visión de todos esos embutidos, salazones, conservas, confituras y exquisitos manjares inducen una deliciosa mortificación en mi pecador espíritu, al que someto a la tentación constante para alcanzar su perfección, elSeñorseapiadedemialma, creo menester poneros en conocimiento de que vuestra Altísima prima, SantaEngracialaproteja,  no se encuentra bien, es más, diría yo que no rige lo que debiera, y más Ella, que siempre se distinguió por su control y su vivo genio.  

Sabed que una de las noches en que me dirigía de mi alcoba a la despensa debido a un súbito arrebato de ascetismo que me dio de madrugada,  sabedora de que habían traído una partida nueva de salmón ahumado de Escandinavia y caviar del Caspio cuya contemplación sin duda me llevaría al santo éxtasis, hube de pasar por delante de la Secretaría de Palacio, donde labora Victor1, ubicada junto al almacén de los miriñaques usados de la Duquesa. Acostumbrada estoy, Diosmeperdone, a desplazarme sin efectuar ruido alguno por no molestar al insidioso Secretario o a su Señora y no verme perturbada al tiempo en alcanzar mi despensero destino, con lo cual los ocupantes de la Secretaría no advirtieron mi presencia allí.

Es cierto que  sí que la hubieran advertido si la puerta no estuviera cerrada y no estuvieran dando grandes voces dentro, pues Doña Manuela me obliga a llevar unos escapularios con cascabeles y unas chanclas de madera traídas de Cipango que resuenan mucho sobre el mármol de palacio, para controlarme dice Ella: que bondad la suya de cuidar de mi pobre persona así. AveMaríaPurísima, pensé yo, es la Duquesa y se la nota alterada. Cayóseme el rosario de la mano por el sobresalto y al agacharme, accidentalmente, mi vista quedó a la altura de la cerradura de la puerta, momento en que una repentina parálisis me impidió que me pudiera enderezar, viéndome forzada, Diosmeampareensuseno, a presenciar todo cuanto acontecía en esa estancia. Resigneme a seguir los divinos designios que sin duda iban encaminados a que mi involuntaria contemplación fuera el cauce por el cual Vos accedieseis al conocimiento de los mismos.

Hallábase la Duquesa con un documento en la mano a cuya lectura se dedicaba y cuyo contenido debió trastornarle, pues emitía lo que en un principio tomé por alaridos de espanto, pero que, al prestar atención, identifiqué como tremendas carcajadas, interrumpidas con expresiones de aire demoníaco, Diosmeperdone por osar repetirlas, como “huy que zorrón”, “Joam la que te va a caer so pendón”, “es de cagarse, me parto” y otras aún más fuertes que mis votos me prohíben reproducir por no ofenderos más. 

Paró Doña Manuela súbitamente de reír y con una mirada glacial inquirió a Victor1 para que se ratificase sobre la verdad del informe, pues eso era el tal documento por lo visto. A ello respondió afirmativamente el Secretario, repitiendo en voz alta el contenido del mismo, el cual paso a enunciaros: 

1.- El Duquesito Joam de Montecarmelo reconoció su ayuntamiento con la madre de la Condesa de Vergeles por mor de un embrujo que la bruja Saler procuró a la señora para satisfacer sus pasiones.  

2.- De resultas de dicha unión quedó en estado la Condesa, requiriéndose a la Saler sus demoníacos servicios para remediar el desliz. La bruja equivocó el remedio y no solo continuó el embarazo sino que llegado el momento del alumbramiento la Señora dio a luz dos niñas gemelas, idénticas, como gotas de agua.  

3.- La Condesa había oficializado ese embarazo, pues no cabían más bastardos en las cuadras y cochiqueras de palacio y la Saler estaba quejándose de exceso de trabajo en la crianza de los mismos; asimismo el Conde de Vergeles estaba muy mosca por los repetidos abortos accidentales de su esposa y supuestos fallos en la concepción, que hasta ese momento no le había proporcionado heredero alguno, y por ello la Condesa decidió que lo que naciera sería el heredero del Condado de Vergeles, con lo cual conseguiría que le dejase en paz el pelma de su marido para poderse dedicar con entera libertad a sus apetencias lúbricas.  

4.- Al saber la Condesa que se trataba de gemelas y temiendo por la segura rivalidad de las hermanas por la sucesión en un futuro, dio orden a la Saler de que hiciera desaparecer en la profundidad de las cuadras a una de las niñas, dejándose a la otra como única superviviente y heredera del linaje. Tras un misterioso ritual que Victor1 llamo “pitopitogorgorito”, de tenebrosa apariencia, la bruja marchose llevándose a una de las criaturas. La otra fue entregada a las amas de cría para que la Condesa pudiera continuar con sus prácticas habituales.  

5.- De resultas de lo relatado, Mercedes de Montpensier, alias la Michirona, resulta ser hija natural del Duquesito de Montecarmelo y de la Condesa de Vergeles. La otra hija permanece  en el anonimato hasta que la Saler, movida por oscuras determinaciones, reintroduce en el servicio del Palacio de Vergeles a la muchacha, ignorante de su verdadero origen y ascendencia.  

Y aquí, Señora Baronesa, sentir flaquear mi espíritu cuando Victor1 remató su declaración del siguiente modo...aún tiemblan mis manos al recordarlo, elSeñornosacojaensuseno:  

La gemela bastarda acompañó como criada a Mercedes en una de sus visitas a la Corte de Barcelona, donde el Duquesito, apiadado por el miserable aspecto de la muchacha la dio acojo en su servidumbre. Y por tanto, la criada conocida por Charito no es otra que Amparo, hija bastarda del Duquesito de Montecarmelo y de la Condesa madre, así como hermana gemela de la Michirona.  

La Duquesa interrumpió el relato de Victor1 con un nuevo ataque de carcajadas, al tiempo que le hacía un ademán de que no le contara  más o la mataría de risa. Doña Manuela, secándose las lágrimas con un pañuelo se encamino hacia la puerta de la Secretaría para salir y, en ese momento, oh milagro, desapareció la misteriosa parálisis que impedía que me enderezase. Dios me ampare.  

Yo, Altísima Señora, como nada sé del mundo, no alcanzo a comprender el significado de estos hechos, pero viendo el trastorno de la Duquesa he de suponer que nada bueno traerán y, por ello, sabedora del cariño que dispensáis a Vuestra Prima, he decidido ponerlo en vuestro conocimiento para que hagáis lo que consideréis procedente por bien de Doña Manuela.  

Encomendando la protección de mi alma al Altísimo, os vuelvo a solicitar perdón por mi atrevimiento a la par que os bendigo con todo mi corazón. Os hago sabedora que la Duquesa carece de sobrasadas de cerdo negro en la despensa, que su contemplación dicen es mano de santo para los éxtasis arrebatadores, por lo que abusando de Vuestra infinita bondad os rogaría que suplierais dicha carencia por bien de Doña Manuela, pues necesitaré fuerzas para rezar por ella en su estado. 

Humildemente 


R.M. Madretere

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