MISIVAS DE LA CORTE  (38)

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1a.   de    S.M.A.S. Dª Yorelia de Manzanares y de Winter,
 Marquesa del Férreo Camino
 a   Doña Trullina del Raposal y Montespan
 Condesa de Put i Ferí

Mi queridísima, primísima y compartidísima Trullina,

Te envío esta misiva urgente para comentarte los últimos acontecimientos acaecidos por El Palacio de la Buena Mesa, como se conoce al chalé de Manoli, pues consciente de lo disipada que eres, estoy segura de que no estarás enterada.

Hace unos días que corrió el rumor de que nuestra hermana, Manuela de Montespan, estaba en estado de buena esperanza, y para mas INRI, de trillizas. Y para escarnio de plebe y corte, no se sabía el nombre del 'susodicho'. ¡¡Un escándalo!! Pero empiezo por el principio:

Yo quedé con Manuela en que nos veríamos en Akra Leuka (Alicante, burra) y que ambas nos dirigiríamos a mi palacio conduciendo nuestra propia calesa, que a la sazón yo había alquilado. Un último modelo que alcanza una velocidad de 160 Km./h. pues, aunque la corte sea una institución histórica, nosotras somos mujeres de hoy y pensábamos conducirla nosotras mismas.

Ya me veía yo camino de los centros peninsulares a toda velocidad, como si de unas Thelma y Louise se tratara, dejando una estola de humo blanco procedente del talco de nuestras pelucas que habría de palidecer al Sagrado Botafumeiro de Santiago de Compostela, dejándolo a la altura del humo de un cigarrillo. Pero cual fue mi sorpresa cuando Manuela cancela el viaje sin explicación, y hube de    regresarme sola, con los consabidos soeces ataques de los carreteros del recorrido, pues ya sabes que me gusta ir sin la capota y al tener que manejar yo los pedales, tuve que usar un atuendo escueto para no enredarme con ellos (los pedales, malpensada, no los carreteros), y claro, se me veían las piernas hasta la altura del tatuaje.

El caso es que llegada a palacio, me encuentro con una cantidad ingente de cartas y notas en las que se me daba cuenta de las sospechas sobre el estado de Manuela, con lo que me pongo a toda prisa a tejer tres juegos completos de bebé. Patucos, bodys, peleles y toquillas en tres colores; azul, por si venia un niño, rosa por si la providencia nos regalaba, además, una niña, y blanco, por si los hados nos obsequiaban con una criatura indefinida (fíjate que hasta lana de la oveja Dolly hice traer para que el tejido fuera acorde con las circunstancias).  Además incluí de regalo una caja de pilas de las que hace mi amigo M. Volta por si las criaturas traían algún alojamiento para la energía eléctrica, pues  por eliminación, en mi cabeza estaba un caballero de origen oriental que por lo visto funciona a base de corrientes. ¡¡Si, Trulla, si, el Pokèmon!!!

¡¡¡Todo, todo, Trullina, acabó en las basuras de la calle Rosselló!!! Que genio se gasta Manuela con estas cosas. Claro que, ahora, entiendo su enfado, pues llegó a mí copia de una carta de Don Joam de Montecarmelo, tu primo, padre o abuelo,  ahí me pierdo, disculpándose por el error. Resulta que tu tío, bisabuelo o lo que  sea, se disculpaba por haber difundido semejante injuria sobre la persona de Manuela de Montespan, pero claro, él también estaba confundido. 

Resulta que la anulación de Manuela desde Akra Leuka a mi palacio fue la resulta de un viaje secreto y misterioso que hizo nuestra prima. Y claro, dio lugar a sospechas. Todos creemos (y no queremos imaginar) que estuvo en las islas esas que ha poco fueron unidas al continente por medio de un túnel (fíjate, Trullina, como si de un cordón umbilical se tratara) y que visitó alguna clínica de desalmados fabricantes de crema para el cutis a base de placenta. No sabemos, pero tampoco queremos sospechar.

Tu que estas más cercana a ella, sonsácale, querida prima, que no estamos tranquilos, pues últimamente está muy misteriosa e introvertida. Baste con decirte que ahora hace pasta ella misma, con delantal blanco y sonrisa pánfila. Se nos está yendo, hija, se nos va. 

Tu amantísima prima
,


Yorelia de Manzanares y Winter
Marquesa del Férreo Camino
Mandergay 

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