MISIVAS DE LAS CORTES (43)

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Su Alteza Serenísima Odysseus I de Éden
a la Duquesa del Salar, su AYA

Palacio de Summa Felicitas 
Ithaca, 
Principado de Éden 

Mi querida aya

Alejada de las banalidades de este mundo, querida aya, veo con pena como tus misivas y tu persona no hacen sino despertar los mas bajos infundios por parte de quienes ni te conocen, ni sospechan siquiera de la bondad que se encierra en cada uno de tus actos. Quizá hay quien pueda decir que mi criterio se ve influido porque fuiste mi mentora en las cosas y conocimientos de la vida, pero es que no puedo sino veros con el cariño que merecéis. Por eso me duele que os traten de bruja muñidora.

Lo cierto es que todos han tratado de explicarse quien sois, donde estáis y como llegasteis a conocer a la Serenísima Princesa de Éden, entonces Condesa de los Vergeles, y puesto que tantas veces me lo habéis contado a mi cuando de pequeño os pregunté como conocisteis a mi madre, creo que es justo que sea aquí donde se sepa que vos conocisteis a mi madre cuando ella, joven, impulsiva e inocente iniciaba su andadura por el mundo, ya entonces acompañada de su dama de toda la vida, Charito, que se había educado en las cocinas del palacio de mi abuelo, Don Francisco de los Dolores Montpensier y Saffron, Conde de los Vergeles y su madre, Doña Blanca María del Contrapasmo de Curtidores y Hill, Princhesa di Parla. Charito, quien aún yo recuerdo vagamente de las primeras visitas de mi madre, era un ser de cortas luces pero de una extraña vehemencia en todo lo que hacía, fuera esto como era la mayoría de las veces inútil, banal o simplemente incomprensible. Me contabais como en sus visitas a tu casa, mi aya, esta dama extraña pasaba el tiempo siempre bordando el mismo paño y casi en el mismo punto, de tal suerte que el paño quedó destrozado de tanto puntearlo con la aguja. Me habéis contado, entre risas, chanzas y burlas, alguna vez, que la propia Charito tenía un cierto aire de familia con mi madre, y, la verdad, los últimos aconteceres me han procurado no pocas horas de preocupación, pensando que Charito pudiera ser una María del Rosario de Montpensier y Curtidores

He tenido que ir a la Biblia familiar, donde todos los Montpensier desde los tiempos de Aurora Montpensier y Benamejí, la primera Montpensier Condesa de los Vergeles, se han ido anotando los nacimientos, - naturales o legítimos, pues un Montpensier ha sido siempre un Montpensier nazca dentro o fuera nudo conyugal- matrimonios y decesos de nuestra familia. La única hija de mi abuelo, Francisco de los Dolores, Pacolo, como lo llamaba el príncipe de Gales, y Blanca María del Contrapasmo, fue mi madre, María de las Mercedes de Montpensier y Curtidores, heredera al título de Condesa de los Vergeles. Mi abuela murió tras el parto de mi madre, y por lo tanto no es posible que tuviera otra hija y mi abuelo quedó tan sumido en una profunda pena que dirigió los negocios de sus tierras e industrias postrado en su lecho y con un pequeño séquito donde todos, desde el mayordomo que atendía hasta el cocinero, eran hombres. Caballeros mas bien, puesto que aquella masculina seglar y pía congregación estaba compuesta por los mas habilidosos artesanos y profesionales que pudo encontrar el Conde en sus dominios, con tan buena suerte que además eran buenos y respetuosos varones. Es por eso que mi madre creció hasta los cinco años sola, siendo instruida en las mas variadas artes industriales y artesanales y en los distintos conocimientos que conforman el saber del hombre desde muy pequeña, tanto por mi abuelo como por los varones de la casa. Viendo mi abuelo que mi madre crecía sola estuvo a punto de volver a contraer matrimonio, por darle a su hija hermanos y hermanas que llenaran su infancia y que le permitieran disponer de apoyos en un futuro que se presentaba, como menos, solitario. 

La providencia hizo que no sucediera tal cosa, puesto que Vos sabéis bien, puesto que vuestro padre, amigo de mi abuelo fue el principal promotor de la idea, había elegido, entre las jóvenes de la nobleza de Barcino, a una de casa principal.

La aparición de Charito Expósito, que fue el nombre con la que se la inscribió en el registro civil, coincidió con la visita de esta entonces joven doncella, que su padre deseaba que entroncara con los ilustres Montpensier, que se remontaban a la Italia del Cuatroccento, siendo conocidos en las crónicas como los parientes ricos y discretos de los Medici. Por eso la raigambre de mi familia ha sido siempre tan codiciada. 

Coincidieron ambas mujeres, la expósita y la doncella, en la casa de mi abuelo. Él, viendo lo que la una codiciaba y lo que la otra le concedía, se quedo con la niña a la que llamo Maria del Rosario Expósito y se disculpó ante la doncella, que parecía haber hecho el viaje en balde. Es cierto que la canastilla de la niña tenía ricas ropas, donde venían bordadas las iniciales MTP&MON en rosa, entrelazadas. Labor era esta de gran primor, hecha por manos diligentes y ociosas, y un billetito donde había una oración "Santa Gema Galgani, patronadeimposibles, proteje esta criatura. Santa Barbara Bendita, nosacordamoscuandotruena, que no le den sepultura, San Francisco de Asís, varóngenerosodondeloshaya, haz que sea la mas pura, Virgen de Montserrat, morenetadehermosura, que solo tenga bienes aún nacida del pecado y la lascivia de su madre". Cuando mi abuelo le anunció ,en la estancia donde estaba postrado, a la joven dama, que la niña expósita colmaba sus aspiraciones y que la consideraba bajo su tutela, puesto que había sido abandonada en el umbral de su palacio, esta joven, en un arranque de ira, le dio un abanicazo con su abanico malvarrosa a la niña en la frente que la dejo inconsciente durante mas de tres días. Y aunque mi abuelo comentaba que se la había visto, a la niña, de mirada inteligente, parece ser que tan violento golpe la dejo limitada en sus facultades. Pero mi abuelo ya se había encariñado con la zagalica no quiso dejarla sino que creció con mi madre, como si fuera una hermana. A más, por si esto no era suficiente, el ayuda de cámara de mi abuelo le dijo a mi madre -y ella te lo contó a ti y tu me lo contaste a mí- que la joven doncella lanzó tan terribles juramentos contra la inocente criatura, que dijo el lacayo que no había oído otros semejantes salvo en disputas familiares, o como cuando un padre repudia a su hijo muy querido o una madre al fruto de sus entrañas.

La aparición de Charito, aún por intrigante, no explica el aire de familia que tiene con la casa de Montpensier - de ahí las dudas de que fuera hermana de mi madre, quien no conoce la historia de la familia se puede permitir tales infundios-. Sin embargo como tu sabes y yo se, María Blanca del Contrapasmo murió al poco tiempo de nacer mi madre, por ello es imposible tal cosa.

Me he permitido investigar en los años pasados y en los archivos de la casa de Montpensier, que han quedado adscritos a los generales del Principado, los años anteriores a la muerte de mi abuelo, sus anotaciones y los posteriores comentarios y la historia de la familia y de su entorno. Y aquí, querida aya, hay dos cosas que me llaman la atención. Una de ellas es la rama menor de los Montpensier, los Montijo. Todos los Montpensier hemos nacido con las bondades de este mundo pero con la penitencia de tener que soportar a los Montijo. Las tres primeras Montijo fueron sobrinas de Aurora Montpensier y Benamejí, que nacieron de su madre Sol Montpensier, que murió en el mismo parto. El abuelo de las niñas, Doctrina María Montpensier, las educó como si fueran sus propias, pero las niñas salieron mas malas que un dolor y el abuelo decretó lo siguiente "Para la Montpensier, honra, prez y Vergel. Para las tres Montijo, en indiviso, un cortijo" Las tres niñas montaron en cólera y se declararon emancipadas de su abuelo. Luego se pelearon las tres entre si. Los Montijo además, son conocidos por parir como conejas las mujeres. Todas paren de tres en tres, como si fuera una maldición bíblica, mientras que los hombres son normales. Poco tiempo antes de que la niña Charito fuera abandonada, Eduardo de Montijo, heredero entonces de los Montijo, andaba en amores en Barcino: Tuvo una muerte horrenda, traspasado por puñales que dicen que le clavó una damita deshonrada. A mi me queda meridianamente claro que Charito es hija de Eduardo de Montijo, tío de la conocidísima en los puertos de Alicante, Eugenia de Montijo, marquesita de los Armiños -por el aire de familia y por el parto de trillizos-. ¿Y quien era la madre?

Fíjese, aya mía, que no se yo si la visita -visto lo visto- de aquella doncella fue tan coincidente con la aparición de Charito. Porque rebuscando entre los papeles de mi abuelo -sobre todo en la correspondencia con vuestro querido padre- aparece insistentemente al abreviatura de "Mtp" en frases tales como: "la niña de los Mtp", etc .... y al final accede a casarse y le dice a vuestro padre en una misiva que accede a casarse con Maria Manuela de Montespán.

Solo así se explican dos cosas: la insistencia que tenía Mount Karmel a tomar bajo su tutela, que no su servicio, a Charito, puesto que mi madre se había resignado a no poder sacar mas punta de ella (al final mi madre accedió, sin saber como creo yo que el interés de mi padre biológico estaba mas centrado en hacerle daño a la Montespán que en el interés de la jovenzuela, como se ha visto) y la inquina que tiene Maria Manuela, que pudo haber sido mi abuelastra, a mi madre y que pretenda ahora endosarla a mi familia, cuando por parimiento y posiblemente por cortedad esa niña es lo que es: Montijo y Montespán.

Recibe mi aya, el más cordial de los saludos y un beso cariñoso. Seguid descansando y que no os afecten, como a mi no lo hacen, las lenguas falaces. 

Odysseus de Montpensier 
Palacio de Summa Felicitas 
Ithaca, Principado de Éden

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