MISIVAS DE LAS CORTES (45)

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3ª de la Duquesa del Salar a
Su Alteza Serenísima Odysseus I de Éden

Querido Odysseus,

Airada estoy por vuestra última carta, y un par de pescozones os daría de pillaros cerca.
El primero por soliviantar el merecido descanso de mis huesos para contarme algo que ya sabía, si bien entiendo que de alguna forma habíais de dar a conocer, al resto de la corte, detalles no siempre gratos de vuestra familia. 
El segundo por ese atropello que se apodera de vos cuando escribís de esos temas, pues veo que de poco ha servido mi tesón y esfuerzo al tratar de educar vuestra natural efervescencia, implantando algo de control y orden en vuestras expresiones

Para superar el sobresalto me recluiré en mis aposentos unos días, por lo que pospondré, para después que termine este mes de las flores, la visita que, para veros, tenía prevista este fin de semana.


P
ero en fin, ya iniciada esta carta, aprovecharé para, una vez más, rogaros que dejéis el trato, o al menos os alejéis, de esas gentes que tantas mentiras y medias verdades vierten de vos, de vuestra madre y de vuestra familia entera, incluso llegan a profanar la memoria de ilustres muertos y la historia de vuestros lugares.

No me extrañaría que en sus ataques histéricos y pútridos, llegaran a culparnos de la 'desaparición' del mar en vuestros dominios, o de algún conjuro que convierta un puerto de mar completo en unos campos lustrosos y ricos en frutos 'secos'.

Tampoco sería raro que achacaran a desconocidos poderes míos o vuestros, el traslado de mas de cinco mil kilómetros del triángulo de las Berduras.

Perdido, como han, el sentido del tiempo y de la virtud, podemos esperar de estos enloquecidos seres, una serie estructurada, eso si, de injurias y de infamias atroces con el solo fin de forzar en la mueca de sus caras una sonrisa cruel y pretendidamente inteligente.

Acompañaban a estas hojas, otras con la pormenorizada descripción de sus disparates y de sus caracteres, pero en definitiva sería un mal ejemplo de lo que trato de enseñaros, así que he decidido suprimirlos para poder decir: Ni caso

Calmaos, pensad en vuestro futuro, ordenad vuestras cosas, sonreíd, y mirad para arriba, en la certeza que la felicidad que merecéis está próxima.


Un millón de besos.

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