MISIVAS DE LAS CORTES (50)

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4ª de Su Alteza Serenísima Odysseus I de Éden
al Señor de Sve
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Mi querido Señor de Sven,

Tan sólo esta breve nota para adjuntaros ciertos caudales.

Estoy seriamente preocupado por el Duquesito de Montecarmelo, mi señor padre biológico. Sabed que con esas sustancias que consume su ánimo esta seriamente afectado.

Y me preocupo por las noticias que a su palacio han arribado por parte de un frailuco que ahora comparte celda (canónica, no fuera que la Marquesa del Yermo y de la Vega dijera algún otro disparate) con el hermano de la antedicha. Ambos los dos están acusados de sodomía y de faltar al voto de castidad. 

El frailuco acabó en las celdas de mi Justicia Mayor por una denuncia interpuesta por un huertano que se vio acosado por este frailuco. Parece ser, por hacer lo largo breve, que conminó a este mozo del Principado a que se arrodillara por unas palabras dichas, que le parecieron al franciscano mendicante dichas en contra de la Iglesia. Puesto que el huertano dijo que no se arrodillaba, el tal fra Arnaldo -creo que ese es su nombre- se arrodillo y rebuscó en la entrepierna del mozo. El mozo le dijo que quitara allá, que a el solo le rebuscaba en la entrepierna su Soledad. Tal fue la vehemencia del dicho religioso que a poco más y consigue superar las fuerzas del huertano. Menos mal que una patrulla del cuerpo de policía pasaba por ahí y entre cuatro consiguieron reducirlo. 

Total que mientras mi Justicia Mayor, el Señor Alex de Kidd de los Kidd del Capitán Kidd, decidía si se instruía la causa por la justicia eclesial, por el Concordato firmado con la Santa Sede por la difunta Princesa de Éden, o por la Justicia ordinaria, el fraile fue alojado en las cárceles de la casa del Justicia que dan a la Plaza del Principado, donde en ese momento se estaba ensayando el Auto Sacramental que se interpretaría en Viernes Santo. El que hace el papel de Pedro -vuestro querido Sven- ensayaba la escena de la hoguera fuera del palacio de Pilatos con las tres negaciones. "No sé, no sé, no sé", decía. Lo que pudo querer escuchar el frailuco y lo que le quiso contar a mi padre lo desconocía hasta ahora, pues tenemos por costumbre respetar la correspondencia -no como otras Casas, que hasta asaltan archivos-. 

Ahora que lo leo quedo atónito. No se si he hecho bien en entregarlo a la Justicia, puesto que es claro que ese hombre no está en sus cabales. 

Y es por eso por lo que os mando estos caudales de mi propio pecunio. Haced que busquen la mejor atención médica para mi padre biológico -el autor de mis días, junto con mi difunta madre, al fin y al cabo- y en la medida de lo posible que no le falte de nada. Mas nada de esos polvos de los Andes. Creo que eso y la pila de mancebos que le van regalando es lo que le consume la sesera, la salud y el tiempo.

Recibid un saludo, mi buen señor, Sven simplemente os manda besos .

Odysseus I de Éden 
Palacio de Summa Felicitas
Ithaca, Principado de Éden

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