MISIVAS DE LA CORTE (64)

Al menú de la Corte

 7ª De S.A.D. María Manuela de Montespan 
a S.A.D. Dom Joam de Montecarmelo

Joam , esto no puede seguir así:

Sabed que he recibido noticias de que en Lorca, ahora ¿¿Ithaca?? están sucediendo eventos extraños que intranquilizan a cualquier persona  de bien. Me informan que la loca de Mercedes, o su hijo, o lo que sea que quiera ser ese ser barbipostizo, ha iniciado un plan de obras públicas faraónico y que sus vasallos están pagando las consecuencias.

Particularmente, a mi me da igual lo que pase con esos vasallos, ya vi lo que ocurrió con los nobles liberales en París en 1791, pero no deja de causarme desasosiego los movimientos de esa demente que, sin duda, ningún bien  nos  han de reportar, dado que la Corte se halla en la incertidumbre y sin corona que la guíe. 

Por determinados informantes que creo conocéis, he sido sabedora de que la Michirona  ha iniciado la construcción de unas presas y diques de tamaño gigantesco, en cuya ejecución participan, como si de los siervos de la Gleba se tratara,  todos los habitantes del Condado, sin excepción, pues a modo de Mita y Encomienda ha habilitado un turno de trabajos forzados a sus vasallos, quienes, a pleno sol, levantan muros gigantescos en torno a una hondonada que llaman “de la Charca Vieja”, cercana  a la ciudad, con un sistema de compuertas y canalizaciones cuya razón no hay modo de discernir. Se sabe que grupos de zahoríes, en número de a cuatro por equipo, con sus respectivas  varas  de roble, recorren la dicha hondonada incansablemente, sin encontrar un triste pozo que dé algo de agua, hasta que caen rendidos por el cansancio. Joam, esto no presagia nada  bueno, creedme.

Los mismos informantes me han especificado que uno de sus leales, que trabaja en la corte de la Travestida, fue testigo de una conversación entre la interfecta y la Saler; ahorro los comentarios de rigor sobre ambas y paso a transcribiros la misma, tal como me fue a mi dada: 

“Zascandil mío...os veo inquieta, digo, inquieto”  

“¡¡Aya, aya!! ¡¡Que dicen que no hay Guadalentón, ni Lago , ni Cataratas Montpensier!! ... 
Aya, eso no me lo pueden hacer a mi, ..¡¡Yo las vi!! ¡¡Vos las visteis!!”

“Zascandilillo, no penéis por esas maledicencias que dicen las víboras avejentadas de la extinta Corte”

“¡¡ Pero Aya, yo quiero que haya un Lago, que yo  lo vi ¡!! “

“Odysseus, el sol estaba  alto y el clima caluroso, y sin duda visteis lo que será, porque,  lo que fue no es ni nunca fue, pero será y así os aconsejo mi Señora, digo mi Señor, lo que vuestra voluntad mande haced, pues poderoso sois y los Hados os son propensos, por lo que podréis cumplir vuestro deseo...”

“Aya, aya, yo quiero un Lago, un Lago Mercedes, un lago donde navegar con una galera veneciana y escribir el segundo volumen del Látigo de Adonai, un lago donde la garza anide y donde la alondra beba”

“Sois Señor absoluto por la gracia de Dios y vuestra voluntad es ley:
Lo que fue no es ni nunca fue; Vos podéis hacer de vuestro deseo realidad...” 

“Aya..teneis razón...No hay lago ¿eh?..no hay Guadalentón, ¿eh? Ni cataratas Montpensier, ¿verdad? ¡¡¡ Pues los habrá!!!. Como que me llamo María de las...digo Odysseus I de Ithaca que los habrá.... 

"Así me gusta, zascandil mío, así me gusta, que os hagáis valer..enseñadles a esas viboronas vuestra valía, que el mundo entero os habrá de aclamar como su más grande benefactor, aquel que cambia la faz de la tierra” 

Entenderéis, Duquesito, que me halle alarmada. Si esa trascripción es la décima parte de lo que se dijo significa que, además de usar barba postiza y empeñarse en que está muerta, va a organizar la de San Quintín.

Con lo cual he tomado la decisión de ir personalmente, de incógnito, a ver por mi misma que está ocurriendo en ese paraje, pues le he tomado cierto gusto a esto del disfraz y de la intriga desde que anduve por la Corte de la Archiduquesa de Castrelos, de infausto recuerdo. En dos días partiré con  mi calesa hasta Cartagena, donde cambiaré mi atuendo por uno de zíngara, para que no me reconozcan, y en carromato me acercaré hasta Lorca o Ithaca o como quiera que se llame ese desolado lugar. De lo que observe os daré cumplida cuenta. Espero que esta vez no tenga que bailar nada, pues sabéis que no me agradan esas danzas populares y, además, las monjas no me enseñaron nada sobre bailes regionales lorquinos.

Quedad con Dios, Joam, y esperad mis noticias.


María Manuela de Montespán, Duquesa    

arriba        Al menú de Las Cortes

Alojamiento Web