MISIVAS DE LA CORTE (65)

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8ª a  S.A.D. María Manuela de Montespán  
 de S.A.D. Dom Joam de Montecarmelo

Querida duquesa:

Mi querida palomita de blancas manos, dilecta mía, venerada Egeria de mis turbias noches, Venus victoriosa de audaces senos, Terpsícore rediviva, con vuestra carta todavía en mi pupila no puedo dar crédito a lo que he leído en el sentido de que los manejos de Merceditas puedan quitaros el sueño.

¿Cómo es posible que vos, mi dulce musa, pueda turbarse ni un segundo por las esperables aunque no esperadas noticias que os lleguen de ese lugarejo convertido en Principado por una demente travestida? Muy aburrida tenéis que estar, amiga mía, si dejáis que vuestra linda cabecita deambule entre Herodes y Pilatos, entre razones y sinrazones mas propias de una comedieta de carro de Tespis, que de las dulces endechas amorosas a la que vuestros numerosos galanes debieran teneros acostumbrada. 

Es previsible, Señora, que la Michirona haya decidido hacer realidad sus visiones lacustres, aunque para ello tenga que traer agua de los mismísimos lagos americanos y con cucharillas de plata si conviene. De la misma manera que hizo fructificar de su estéril seno a un princhipón barbipostizo, en breves meses por añadidura, y convertirlo en un mozo de su misma edad en fugaces semanas, de la misma manera que intentó blasonar a toda la corte para que le rindiesen pleitesía, cosa que solo consiguió con el caballero de Mercoûche, de esa misma manera, digo, será capaz de anegar toda la Mancha o donde quiera que sea que quiera construir su fabuloso mar. De hecho le es mucho más fácil que todo lo anteriormente expuesto.

Y ya que habéis optado por viajar a Murcia, no me dejáis otra alternativa que la de seguiros, con el exclusivo objeto de cuidar de vos, que bien sé que sois apasionada y de índole pendenciera, y no me fío ni un adarme de vuestros prontos. Así pues, y ya que iréis disfrazada de zíngara, - medida que considero muy oportuna – voy a procurarme yo también un atavío acorde con el vuestro. El de pitonisa egipcia me irá bien, envuelto en velos de gayos colores, y con el rostro tapado me dirigiré a la región murciana recorriendo el Levante echando las cartas y prediciendo el porvenir. Me apresuro a informaros de que dejaré a mi bello Ganímedes (¡daos cuenta de mi sacrificio!) a cargo del Pabellón de Caza, no puedo permitir que mi adorado niño me vea de semejante guisa. 

He de informaros también de que he hecho algunas gestiones. Los cofres que enviasteis a Fra Arnaldus, están a buen recaudo, ya que la policía de la Saler confiscó unos cofres falsos en la mancebía (Misión) del fraile, el astuto pater había hecho copias de ellos y los había ocultado estratégicamente por toda la ciudad. A estas horas debe de haber miles de ellos repartidos por toda Lorca.  Asimismo os comunico que Jacinta Eugenia también se dirige hacia la región, y también ataviada de zíngara. Según mis noticias viaja discretamente, con un pequeño séquito de senegaleses vestidos de andaluces, con sombrero cordobés y zahones camperos, pero de seda y oro, y con una recua de cien elefantes y cien burras con las ubres hinchadas de leche que la Castrelos necesita para sus baños diarios. No sé que pretenderá la regente con este viaje. 

Adorada mía, como siempre me postro a vuestros pies.

Joam de Monte Carmelo

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