MISIVAS DE LA CORTE - (75)

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4ª Al Secretario Victor1
de la Reverenda Madre Madretere  

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Victor, hijo mio…

Sé que lo que vas a leer te causará dolor. Te escribo desde Vinaroz. Aquí hemos perdido para siempre a Doña María Manuela, y con ella  a  toda la corte por una infección que cogieron en Lorca, o Ithaca, y en lo sucesivo a saber que nombre llevara…

Sabed que la Duquesa, en sus palabras postreras, os nombró, diciendo “que ese cretino deje los archivos en paz, pues tras de mi el siglo llega a su fin” cosa que no se que quería decir, pero por los jadeos con los que acompañaba parecía agitada.

También se acordó de la Archiduquesa de Castrelos, hablando no se que de un tablón de anuncios inmenso y definiéndola  como chinchetera  mayor del reino… 

Fiajos como estaba que también dedicó un pensamiento a Qerelia, la reina abdicadora, que rezaba  como sigue:  “ Y es que siempre  quedas  mal, hija….”

Tuvo mas palabras, pero no se a quien dedicadas, puesto que hablaba de zorras, incontinentes y armariosas, cosa que no se como interpretar

En su ultimo suspiro, del que cuando lo recuerdo se me saltan las lagrimas, dijo: “Joam, mi Joam…” y con esas palabras soltó su ultimo aliento. 


Iré a Barcelona en breve, cuando los hayamos  enterrado a todos… 


Y sé que, esta  vez, no habrá problema  en que me mortifique en la despensa…ella lo hubiera querido así. Estamos huérfanos, Víctor ….yo tengo alivio en el Señor, al cual te encomiendo…pero…y tu? Por cierto…me dijo antes de exhalar su ultimo   aliento que había un documento en su escritorio… Ahora tanto da…. 


Cuidaos, Secretario

R. M. Madretere

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