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La Mariliendre
por piuet

La Mariliendre (Chochus Ladillensis)

La mariliendre, figura habitual del ambiente, es digna de un estudio profundo. Su población crece pese a que, como más adelante veremos, no se reproduce. Este estudio profesional y concienzudo destaca por su rigurosidad y inerrancia. Nótese la primera gracia.

La Mariliendre (Chochus Ladillensis) está clasificada bajo la especie Dona Sapiens Heterus, la hembra del Homo Sapiens Heterus. Pero presenta unas características diferenciales del resto de las Dona Sapiens Heterus a secas. Veamos algunas curiosidades de este especimen.

Como subespecie animal, la mariliendre es uno de los pocos animales que no se reproduce, al igual que la mawika (Homo Sapiens Marica). A diferencia de ésta, de la mawika, la mariliendre ignora a las de su especie, lo que la convierte en una especie anógama (nada que ver con ano, es una a privativa), es decir, que ni se reproduce ni lo intenta, al contrario que la mawika, que está continuamente copulando pese a la dificultad de reproducción entre dos individuos (o más) de su especie.

La mariliendre (no utilizaremos el nombre latín de Chochus Ladillensis para facilitar la lectura) siente una profunda atracción por la mawika, pese a que no entra en el abanico de gustos sexuales de ésta. La mawika ve con indiferencia como la mariliendre está siempre cerca, sin saber exactamente qué pinta. Hay también algunas mawikas que sí hacen caso a las mariliendres, pero suelen ser jóvenes que aún no han descubierto que la naturaleza no les permite mezclarse con ellas. Es el llamado Homo Sapiens Marica Capullo, que más tarde analizaremos. El curso del tiempo y la evolución de su naturaleza harán ver a la mawika joven que se rodea de mariliendres que lo suyo son las de su especie, es decir, la mawika en su estado puro, con la que debe copular todo lo que pueda.

Hábitat

La mariliendre frecuenta discotecas de ambiente, donde abundan las mawikas. Habitan ciudades mediterráneas, zonas frías, costas y, en menor grado, pueblos de interior o de montaña. En las estepas y tundras son escasas, pero también lo son el resto de subespecies del Homo Sapiens, tanto el Heterus como el Marica, y también la Dona Sapiens Heterus a secas y la Dona Sapiens Camionensis, la hembra del Homo Sapiens Marica, con el que no se reproduce pese a ser su homónimo femenino por razones que no vienen a cuento. Es decir, el hábitat de la mariliendre es amplísimo, está esparcida de norte a sur y de este a oeste por todo el planeta. Suele dejarse ver más de noche, ya que el Homo Sapiens Marica es una especie nictálope y es a esta especie a la que se parasita. A veces hace excursiones al cuarto oscuro, acompañada de su mawika de turno, normalmente a reir y a inventarse historias sobre lo que ha visto, una vez fuera. Osa a veces meter mano a mawikas ajenas a ella en estos habitáculos (notar la ausencia de cursiva en habitáculos, por ser broma facilona), por lo cual suele recibir a cambio una sarta de collejas, que finge no haber notado. Por ser éste un hábitat hostil lo más, en general lo evita.

Salario

La mariliendre suele pagar más que los demás en la discoteca, ya que se mete en locales donde todas las Dona Sapiens (Heterus, Camionensis y Chochus Ladillensis) tienen que pagar, mientras que el Homo Sapiens Marica puede entrar sin pagar o pagando menos, según las zonas y la hora. Además, es dada a invitar a copas, especialmente a las mawikas jóvenes a las que se parasita. Por tanto, suele ser una especie de alto poder adquisitivo, ya que no tiene descendencia a la que mantener ni colegios que pagar. Y ya sabemos a qué precio están hoy los colegios, y si no ver la lista de precios de la escuela gay Niçoise (Nisuás) LINK. Suele tener trabajos como secretaria de una empresa y otros trabajos así, alternativos. Nótese la ironía. Su alto salario le permite viajar, normalmente acompañada de mawikas con las que se pasea por lugares como Sitges, Mykonos, Canarias o Londres, fatua y carente de glamour. Los lugares donde la entrada le es prohibida los frecuenta poco o nada (saunas, Eagle, parques de cancaneo, fiestas privadas, y orgías mawikas).

Comportamiento

La mariliendre, básicamente, molesta. No hace nada en especial, pero su presencia es percibida como ajena y extraña, y por tanto poco bienvenida entre la fauna mawika. Este hecho es agravado por la misoginia (vete a buscar el diccionario, ¡inculta!) acuciante en gran parte de las mawikas. Suele reir, bailar, abrazarse y besuquear a sus mawikas jóvenes en los morros, dando muestra de su adaptación al medio ambiente. Nótese el juego de palabras. Por la calle coge de la mano a sus mawikas, a las que quiere con locura, aunque no sabe bien porqué. Suele querer llamar la atención con su tono de voz más alto que la media para mostrar que ella también se lo pasa bien y que besuquea a su mawika, al que tantas otras mawikas desean pero al que no pueden nada más que aspirar.

Indumentaria

La mariliendre es femenina, como sus mawikas. O casi, porque sus mawikas jóvenes la suelen superar en femeneidad. Puede ser guapa o fea, pero eso da igual porque nadie la mira. Copia la moda de sus amigas mawikas; puede llevar purpurina en su cara, el pelo teñido de algún color chillón, bolsa con la cinta cruzada en el pecho, con o sin móvil en su interior y, si es guapa, muestra toda la carne que puede, quizás para dar envidia a sus mawikas, a las que tanto quiere. Se pinta como una puerta, a veces incluso con gusto. Usa perfumes a veces caros pero en general de olor poco agradable a la nariz de la mawika, mucho más sofisticado que el de la mariliendre. No suele consumir las drogas de las que sus mawikas respiran: poppers (¿para qué?), marihuana ni excesos etílicos entran su dieta. También está la mariliendre fea, fea del copón, que se cobija en lugares de ambiente, donde la excusa por no ligar es facilona y se dedica a otros menesteres, como por ejemplo ocupar sitio, molestar, hacer que otras mawikas tengan que hacer más cola por su culpa o manchar a los demás con su maquillaje a la altura de los codos, ya que suele ser de estatura escasa.

Alimentación

La mariliendre come lo justo. Consume poco en las discotecas, ya que el alcohol engorda y coloca, y a lo mejor se pierde alguna anécdota graciosa durante el colocón. Pero a veces pilla ciegos y se pone tierna, sentimentaloide y más pesada de lo normal, reflexionando sobre su nula vida sexual y de lo quiere a sus mawikas, sin saber exactamente porqué.  Entonces se tumba en los portales de las casas a llorar y a dar la nota, y se siente más cerca que nadie de los derechos de las mawikas, que siente vulnerados en lo más hondo, sin saber tampoco porqué. Cuando se encuentra en estado de exceso de ingestión de bebidas espirituosas (borracha, vamos) vomita el bocadillo que ha comido en casa tres días atrás, ya que sigue una rigurosa dieta consistente en comer un día poco, dos días nada (leer la guía Anoréxicas: cómo comer nada más que lo justo y adelgazar inmediatamente sin más esfuerzo que metiéndose los dedos en la garganta, homologada por la Conselleria de Salut i Benestar Social de la Generalitat). Al llegar a casa ingiere todo tipo de pastillas para los nervios, adelgazantes, esteroides, anabolizantes y antidepresivos, que toma desde su más tierna infancia, en la que aún era ajena a su condición de mariliendre, y empieza a soñar con el próximo fin de semana.

Lecturas

La mariliendre lee poco o nada, es de cultura justa o nula en general. Que tenga un buen trabajo no significa que tenga el graduado escolar, algún familiar la enchufó en una empresa y ahí aguanta como puede, pensando en cuándo verá a sus estimadas mawikas, a las que llama por teléfono incesantemente desde la oficina, esté el jefe delante o no, y comprometiendo al pobre familiar que la enchufó. En el trabajo lee el Lecturas o el Hola, con la excusa de que “no hay nada más aquí para leer”, con lo cual se ahorra tener que comprarlos o tenerlos a la vista en casa y dar explicaciones por ello. En su habitación cuelgan pósters de sus hombres admirados, normalmente Homo Sapiens Heterus de buen ver, eso sí. En la mesita de noche tiene su diario, donde apunta los ligues o desengaños amorosos de su mejor amiga mawika, por la que sufre e incluso por la que a veces no duerme. Por no leer, no lee ni los avisos en los locales donde no se le permite la entrada por pertenecer a una subespecie del género Dona Sapiens e intenta entrar en ellos, infructuosamente.

¿Cómo se lleva con el/la…?
Dona Sapiens Camionensis : Las lesbiana, que también frecuenta sus mismos ambientes, es obviada con una sonrisa tonta por parte de la mariliendre, que no es consciente del estorbo que supone a la caza de carne hembruna (que no hombruna) por parte de ésta. La Dona Sapiens Camionensis está hasta el mismo higo de la mariliendre, a la que puede confundir con una de su especie, piscífaga por naturaleza. Por su indumentaria pueden reconocerse y poco más, sus relaciones son frías y distantes. Si una Dona Sapiens Camionensis ve a una mariliendre en su camino mientras aparca su camión a la entrada de la discoteca es capaz de no parar. Hasta ahí llegan sus malas relaciones a veces, aunque sólo en casos extremos.

Homo Sapiens Heterus :
Este especimen, macho de la Dona Sapiens Heterus, es considerado por la mariliendre un violador en potencia a menos que no sea famoso o sospechoso de ser un Homo Sapiens Marica encubierto. Como no suelen coincidir en hábitat, sus relaciones son también escasas y se basa en tópicos como “todos los Homo Sapiens Heterus son iguales, van siempre a por lo mismo, tendrían que llamarles `Erectus´ ”, causa del desconocimiento.

Homo Sapiens Marica (Capullo) : La mawika, aún en estado de capullo, con poca experiencia y una naturaleza débil pero rebosante de juventud es la estrella de la jornada. La mariliendre siente por ella una fascinación paranormal e inexplicable, y es a ella a quien se parasita para compartir sus fines de semana y, a ser posible, algún café entre semana (“esta tarde quedamos y me lo cuentas todo de cabo a rabo ”). Nótese la cursiva en rabo. Por la mawika capullo (nombre común del Homo Sapiens Marica en estado inicial o de capullo) la mariliendre vendería a su madre, habitualmente una Dona Sapiens Heterus, madre de la práctica totalidad de especies tanto de Homo como de Dona . La mawika, en estado de madurez, acaba por obviar a la mariliendre y liberarse de ella como culminación de su maduración.

Homo Sapiens Marica (adulto) : Por fin la mawika deja de hacer el capullo y abandona el estado de memez que tiene que pasar antes de ser una mawika con pelo púbico. Ahora evita a la mariliendre y tiene lo que quería, quitarse de encima ese estorbo que no hacía más que hincharle la cabeza con ideas infantiles y carentes de rigor y experiencia sobre el amor y la amistad. La mariliendre se siente frustrada por ello y va a la caza de nuevas mawikas aún sin pelo en el pubis. La mawika liga más que nunca y no se siente frustrado para nada ni la echa de menos, se abre ante él un mundo nuevo, esta vez lleno de sexo, glamour y de femineidad de la de verdad, esta vez entre las de su especie natural.

Dona Sapiens Heterus : Sus relaciones son nulas, pues no coinciden más que de día o entre semana, por ejemplo en el trabajo o en el trolebús (sí, el trolebús). Tiene un sentimiento de superioridad frente a ellas, ya que desconocen el hábitat de la mawika y ella sí que lo conoce, aunque de poco le sirve. Las considera víctimas del Homo Sapiens Heterus, con el que habitualmente copula y tiene hijos e hijas de todas las especies de Homo y Dona . La mariliendre, no olvidemos, está clasificada en la especie de Dona Sapiens Heterus, por mucho que reniegue de ello. Nótese la falta de cursiva por no haber ni doble sentido, ni ironía ni nada parecido.

Dona Sapiens Heterus Chochus Ladillensis (uséase, la mariliendre misma) : La mariliendre se ignora con las otras individuas de su subespecie, aunque se las encuentra por todas partes. Por ello es un animal anógamo, que no contempla la reproducción ni la copulación. La mariliendre carece de estado de madurez, no hay casos de mariliendre reformada que vuelva a su corral, entre las Dona Sapiens Heterus, aunque sí que se han observado casos de mariliendres que fichan, no se sabe si por casualidad, en el club de las Dona Sapiens Camionensis, y siguen acudiendio a las discotecas de ambiente, esta vez felices con su camión y su novia. Este fenómeno es conocido como Metamorfosis Pegasus o fiebre del camión. Entonces se corta en pelo, tiene permiso para engordar todo lo que quiera, escupir, ser soez, dar codazos intencionadamente en lugares abarrotados de gente y repudiar del resto de mariliendres, acusándolas de Dona Sapiens Camionensis reprimidas.

Drag Queen
(aún por clasificar científicamente) : Con las drags, la mariliendre se siente privilegiada y está más enrollada que nunca, riendo y haciendo comentarios jocosos que las drags no le ríen por el exceso de drogas (abundante en la dieta de las drags) en su sangre. La mariliendre es más escandalosa que nunca, muerta de envidia por el glamour que desprende la drag, e intenta llamar la atención. La drag se despide de la mariliendre con un beso en los morros, como a todos los demás, gesto que la mariliendre toma como una muestra de complicidad. La drag, girándose a su compañera (suelen ir en pareja) pregunta “¿quién era esa petarda?”, aún cerca de la mariliendre, que, sorda por la fascinación, no se entera y sigue con su sonrisa boba, satisfecha de saber que la gente la mira pensando que conocía a la drag y que son amigas íntimas o vecinas.

FAG (Frequently Asked Guestions)

 (Nótese el juego de palabras, malo en sí)

¿La mariliendre nace o se hace?
La mariliendre, pese a no reproducirse, es evidente que existe. Nace, claro, como nacemos todos, y después se descubre como tal cuando conoce a su primera víctima mawika, por la que se siente fascinada al compartir algún secreto, como por ejemplo saber que su mawika amiga se la chupa al repartidor del periódicos cada sábado, cuando vuelve de sus marchas locas empastillada hasta el culo, o que el profesor de gimnasia de la escuela Nisuás no ha abusado de ella esta semana en los vestuarios.

¿Hay algún remedio para evitarlas/matarlas/exterminarlas?
La mariliendre, aceptémoslo, está ahí y siempre estará. Algunos de los remedios pueden ser ignorarlas o no permitirles la entrada en los locales, aunque siempre consiguen colarse con sus artimañas e influencias. Como no dan codazos hasta que pasan alguna fiebre del camión, la única molestia es que nos obligan a hacer más cola, contaminan acústicamente el ambiente con sus grititos y llevan tacones de punta más altos que nadie (sin contar las drag queens).

¿Es feliz la marilendre?
En general, no. Los gastos y los disgustos que supone ser mariliendre son cuantiosos y múltiples. La mariliendre es sólo feliz cuando pasa la fiebre del camión y entra en un estado de plenitud sexual, experimentando su primer orgasmo real con un dedo ajeno.

Cualquier aportación, comentario o dato que pueda aportar un poco más de luz al fenómeno de las mariliendres llega ya tarde, pues este estudio está ya finito. Y si era para defender a las mariliendres, pues a joderse tocan, busca cómo hacer una página web y espabila.

Escrito por la bióloga Jacqueline Piusteau piuet@usa.net
Almatí, 23-09-1999
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